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3月29日 Safo de Lesbos (3)Las poesía de Safo son por lo general breves, algo normal dentro de la monodia, El Himno a Afrodita, es el único de sus poemas conservado completo y consta de 28 versos, del resto conservado sólo existen otros dos fragmentos de poemas que tienen mayor extensión llegando a 30 versos, desconocemos su extensión completa. El principal tema tratado por Safo, es el amor en todas sus manifestaciones; lo que le aleja de la poesía desarrollada hasta entonces[1] que, si bien trata el tema, nunca en el sentido íntimo con que lo hace la poetisa; quizás su condición de mujer sea lo que le permita afrontar el tema con una individualización y profundidad infrecuentes. En la mayoría de los poemas conservados Safo nos habla en su propia experiencia relacionada, como es natural, con el resto de mujeres que componen su círculo; denuda su alma y nos habla de sus sentimientos, inquietudes, alegrías y pesares y así la separación, el amor, el odio, los celos aparecen en ellos y nos revelan sus más íntimos sentimientos. Se describe el ambiente en el que viven, las actividades que desarrollan, sus gustos y otras cuestiones relacionadas su vida cotidiana: indumentaria, instrumentos musicales, joyas, aseo personal, etc. Pero junto a esto existen, también, poemas de bodas: epitalamios, los incluidos por los gramáticos alejandrinos en su noveno libro. Poemas en los que se percibe mejor su formación literaria; encontramos en ellos el rastro de la poesía tradicional anterior. Los expertos planten si componía este tipo de poemas por encargo; ya que presentan una mayor convención y se ajustan mas a la tradición; aunque nos sea difícil cuantificar que hay de cierto en esta afirmación, ya que hay pocos modelos de comparación y no sabemos realmente cuanto hay en ellos de convención o de creación e innovación. Hay otros poemas son de tipo familiar, y nos permiten conocer algunos aspectos de su vida, los relativos a sus hermanos, o a su hija: Cleis; y una serie de narraciones míticas sin ligaduras familiares de las que el mejor ejemplo sería el poema de las bodas de Hector y Andrómaca, epitalamio para algunos, que en ocasiones ha sido considerado falso. El lenguaje de Safo es sencillo y con, evidente, influencia de la tradición, sobre todo homérica[2] a pesar de la profusión de epítetos; destaca, por lo inusual en la época, el uso de imágenes, comparaciones y metáforas relacionadas con la naturaleza: amor/viento-alimaña o comparación de sus jóvenes compañeras con la luna o flores. Escribía sus poemas para un público refinado, sin duda, tenía incorporado a su acervo cultural las tradiciones orales de los poetas anteriores; siendo capaces de descifrar, sin dificultad sus textos. Sus poemas circularon desde época muy temprana, pero fueron los gramáticos alejandrinos quienes los editaron librariamente, la edición más corriente, al parecer, fue conocida como la Vulgata alejandrina de autor desconocido. Como ya dijimos el conjunto de su obra estaba reunido en nueve libros, el primero de ellos recogía poemas de métrica sáfica estando formado por un total de 1320 versos y se iniciaba con el Himno a Afrodita. Las traducciones de su obra al castellano, suelen ser parciales, dejando fuera, normalmente, los fragmentos de difícil clasificación o inconexos y, por tanto, de difícil comprensión. En 1797 los hermanos José y Bernabé de Cangas Argüelles[3] realizan lo que podría ser la primera traducción de la obra de Safo, en un libro dedicado al Príncipe de La Paz D. Manuel Godoy, en el que incluyen también obras de Eninna, Alcman, Stesicoro, Alceo, Ibico, Simonides, Bachilides, Archiloco, Alpheo, Pratino, Menalipides. En él mencionan que existe una Phaonía de Sapho hallada por Osur en una excavación hecha en la Isla de Santa Maura, antigua Leucades, traducida por autor desconocido al italiano, que no se atreven a publicar hasta que no se pruebe su autenticidad; y que ellos siguiendo el método utilizado por Anacreonte, ordenan la obra de Sapho en Odas, Epigramas, y al fin los fragmentos. El problema de las traducciones lo trata Carlos García Gual en su Antología de la poesía lírica griega; indicando en su prólogo la traición a la que perpetuamente esta condenado el traductor de una obra, dada la imposibilidad de la exactitud. Si a las dificultades que en sí misma entraña cualquier traducción unimos, como es el caso, la distancia temporal que separa el mundo griego en el que vivía Safo y al que se dirigía en sus poemas y la actualidad, nos encontramos con que la dificultad se incrementa todavía más. Es imposible mantener la sonoridad y musicalidad de la lengua griega original, con un ritmo basado en la alternancia de sílabas largas y breves según esquemas alejados de nuestra métrica; igualmente imposible conservar el sentido semántico del texto original dadas las diferencias culturales y referencias entre el griego antiguo y el castellano. Por ellos las traducciones de la obra de Safo presentan diferencias, cada uno de los autores ha intentando transcribir de la manera más adecuada, para él, el texto original, intentando combinar fidelidad al texto y a lo que intentaba expresar Safo al escribirlo. A continuación veremos algunos ejemplos de esto. Voy a introducir en el apartado de poesía diferentes versiones de algunas de poesías para comprobar la cuestión y poder valorar también la calidad de las traduccones.
[1] Bernabé, Alerto y Rodríguez Somolino, Helena. Poetisas griegas. Madrid. Ed. Clásicas. 1994. Pág. 24 [2] Ibídem. Pag. 28. Utilización de un lenguaje guerrero en contexto amoroso [3] Joseph y Bernabé Canga Argüelles en su libro Obras de Sapho, Erinna, Alcman, Stesicoro, Alceo, Simonides, Bachilides, Archiloco, Alpheo, Pratino, Menalipides. Madrid, Sancha. 1797 3月25日 Safo de Lesbos (2)Safo está considerada la mejor poetisa de la Antigüedad, podríamos decir que literariamente es la primera figura histórica femenina y sus valores poéticos fueron reconocidos por sus propios contemporáneos. Platón escribió[1] de ella: Dicen que hay nueve Musas. ¡Los desmemoriados! Han olvidado la décima: Safo de Lesbos. Y Eliano[2] cuenta que Solón de Atenas, en un banquete; escucho recitar a su sobrino un canto de Safo y le gustó tanto que pidió al joven que se lo enseñara; y al preguntarle éste por que se ocupaba de eso, él contestó: Para morir llevándolo aprendido. Estabón[3], en su Geografía, menciona que en la época de Alceo y Pitaco, floreció también Safo: que cosa tan digna de admiración. Hasta donde alcanza la memoria no sabemos que haya surgido una mujer que rivalice con ella ni de lejos en la fascinación de su poesía. Y Aristóteles[4] menciona: Cada cual rinde honores a sus sabios. Así, los de la isla de Paros enaltecen a Arquíloco, aunque fuera un blasfemo. Los de Quíos enaltecen a Homero, que no era ciudadano, y los habitantes de Mitilene honran a Safo, aun siendo como era una mujer. La poesía en Grecia era muy importante y su desarrollo está estrechamente ligado a la música: “El termino griego del cual se deriva el nombre de <música>, mousiké (a saber, tekne, <el arte de las musas>), definía, todavía en el siglo V. a. C., no sólo el arte de los sonidos, sino también la poesía, y la danza, es decir, los medios de transmisión de una cultura que hasta finales del siglo IV a. C., fue esencialmente oral, una cultura que se manifestaba y se difundía a través de ejecuciones públicas en las cuales no sólo la palabra sino también la melodía y el gesto tenían una función determinante.”[5] El desarrollo de la poesía o canto coincide con la formación de una clase de hombres que transmitían sus leyendas oralmente, estos cantores eran conocidos como los aedos[6]; en principio estos cantores, acompañados del phorminx, transmitían temas relacionados con la religión de Zeus, las epopeyas heroicas escritas por Homero: La Ilíada y La Odisea. Con el tiempo aparecieron los rapsodas quienes hacían recitativos completos de todo Homero, participando en certámenes, lo que condujo a la obra escrita para que los jueces pudieran juzgar la exactitud de sus declamaciones. Esto desarrolló mucho el género creándose numerosos poemas épicos basados en ciclos de leyendas históricas sobre los Argonautas, Edipo, Heracles, etc. En el siglo VII Hesiodo amplia la temática con sus creaciones más cercanas a las gentes del pueblo; el y sus seguidores desarrollan la epopeya didáctica de la que son ejemplo sus obras: Los trabajos y los días y La Teogonía. Comienzan a aparecer una serie de nombres que desarrollan diversas formas de la Elegía[7]: Calino de Efeso[8], Arquíloco de Paros[9], Tirteo[10], Mimnermo de Colofón y Solón[11], Teognis de Megara[12]. Como vemos Safo es una excepción dentro de la poesía griega, un recorrido por los nombre de poetas griegos conocidos permite observarlo así ,ya que no encontramos nombres femeninos en la lista, no obstante, Antipatro de Tesalónica en un epigrama[13] incluido en la Antología Palatina menciona nueve nombres de mujer como las más señeras poetisas griegas, quizás planteando un paralelismo entre ellas y los nueve poetas líricos. Debemos considerar que la temática de la épica griega no es apropiada para el desarrollo de la poesía realizada por mujeres a las que son ajenas, las narraciones y arengas guerreras, los temas políticos, deportivos y/o didácticos, sus actividades se centran más en actos públicos de la ciudad, sociales o religiosos. Es, por tanto, en el género mélico, especialmente en la monodia y la lírica coral, donde las mujeres tienen un campo abierto a la ejecución de sus actividades poéticas. Como hemos dicho existen otros nombres femeninos[14] en la poesía griega, Erina, Corina, Nóside, Anite, Mero, Telesida… aunque todas a gran distancia de la calidad y producción de Safo. Fanocles, poeta helenístico, narra en su obra Erotes que mujeres tracias habían descuartizado a Orfeo[15], pero que la cabeza y la lira del cantor fueron arrastrados por la corriente hasta Lesbos, donde recibieron sepultura; relacionando así la fama de los poetas lésbicos con el mito orfeico; entre los que además de Alceo y Safo encontramos a Trepando de Antisa[16] a quien se atribuye la invención de la lira de siete cuerdas. Centrándonos en Safo diremos que se acompañaba de la lira para acompañar a sus poemas, creando igualmente la melodía pudiendo así considerarla la primera compositora femenina de la historia; se sabe que también usaba la pectis lídia y, según la Suda 107 fue la inventora del plectro[17]: “Escribió nueve libros de cantos líricos y fue la primera que descubrió el plectro”. Actualmente gracias al hallazgo de papiros tenemos una visión de la obra de Safo bastante extensa, en ella parece que los Epitalamios, ocupan una posición importante. Fueron los gramáticos alejandrinos los que inicialmente ordenaron sus poemas, y parece que en su clasificación utilizaron la forma de los versos en lugar de su temática. Su primer libro incluye los poemas compuestos con estrofa sáfica y los Epitalamios estarían en noveno libro. Aunque esto no pasa de ser mera especulación siguiendo los restos del papiro 103 LP, que aparece contener un inventario de sus obras[18]. A pesar que durante el Medievo por razones morales, la Iglesia condeno a la hoguera sus obra reunida en nueve libros; hasta nosotros han llegado, por tradición medieval, dos odas completas y cierto número de fragmentos breves y con lagunas; la recuperación de los papiros del sarcófago en Oxicorinco ha permitido restituido casi enteras, otras cuatro odas y un canto epitalámico para las bodas de Héctor y Andromaca; no obstante, a pesar de estos descubrimientos nos ha llegado poco de su obra y bastante fragmentado. En la Isla de Lesbos existía, antes de la época de Safo, una tradición poética, durante el siglo VII Terpandro gozaba ya de cierta fama dentro y fuera de la isla, el ámbito lingüístico de la isla es el eolio y dentro de éste, el lesbio parece ser una de sus ramas; el único testimonio escrito de esta lengua son los fragmentos de las obras de Alceo y Safo, sin que tengamos, por otro lado nada con que compararlos que nos permita determinar con exactitud dicha afirmación. Al parecer dicho idioma es muy apropiado para el desarrollo de lo que se ha venido a denominar monodia lesbia o mélica; poesía cantada a una sola voz acompañada por el sonido de la lira, con el uso de unos metros particulares que recogerá toda la poesía posterior. La poesía de Safo y Alceo no está desliga de la tradición poética griega anterior, y en ambos se observa un conocimiento de la lírica popular, la de los homéridas, la de los continuadores de Hesiodo, y la elegiaca; lo que da verdaderamente carácter a la poesía de Safo es su temática; la propia poetisa expresa claramente su intención poética y hace de ella una un programa de vida cuando declara: Algunos dicen que lo mejor de esta negra tierra es un ejército de caballeros, otros que uno de infantería y otras que una flota de naves: yo tengo por mejor lo que se ama. Y eso es lo que fue su poesía la expresión de sus sentimientos alcanzando cotas líricas difíciles de alcanzar con otros temas menos individuales, nos presenta un mundo personal y cerrado circunscrito al estrecho círculo de compañeras y amigas para el que está compuesto. El sentimiento amoroso en Safo equivale a una fuerza natural que nada es capaz de resistir; a través del amor la poetisa expresa toda la dulzura y, a la vez, la amargura profunda que es capaz de sentir. Dentro de la propia Grecia, Lesbos parece haber sido un lugar especialmente libre para las mujeres, Fernández Merino[19] en su obra Safo, indica: que en las sociedades heroicas, vemos siempre a la mujer gozando de iguales derechos y preeminencias que el hombre, la vemos cumpliendo los mismos deberes, y esto, debe atribuirse à que en los primeros lindes de un pueblo la vida del hogar no está definida, y por tanto, no se halla determinado el fin verdadero y justo que la mujer debe realizar […] y sabido es que los eolios desde el principio distinguieron a la mujer con más derechos que otros pueblos, que estos derechos existieron siempre o al menos no fueron negados sino después de mucho tiempo. Quizás esta circunstancia fue la que permitió a Safo llevar una vida libre pudiendo adquirir la capacidad de expresarse libremente e individualimente como ningún poeta griego consiguió.
[1] Montanelli, Indro. Historia de los griegos. Ed. Plaza y Janés. Madrid. 1971. Pág. 83 [2] Luque, Aurora. Safo. Poemas y testimonios. Ed. El Acantilado. Madrid. 2005. Pág. 121 [3] Estrabón. Geografia. 13.2.3. [4] Luque, Aurora. Opus Cit. Pag. 121 [5] Historia de la música. Tomo I. Pág. [6] Zielinski, Thadee. Historia de la Civilización antigua. Ed. Aguilar. Madrid. 1987. Pág. 156. “Formaban parte de los artesanos y se llamaban voluntarios (homéridas), es decir, los que ponen de acuerdo, del griego homo, combinado con la raiz ar, hodêgeos, de hogo, con la ag).” [7] Nestle, Wilhelm. Hisgtoria de la literatura griega. Pág. 63-63: “La palabra <elegos> es, probablemente extranjera y significa caña; así la elegía debió ser, en su principio canción entonada al son del silbato o caña, o sea la flauta.” [8] Elegías Guerreras con las que excita a sus conciudadanos a luchar contra los bárbaros que avanzan por el Orinte. [9] Elegía fúnebres, con las que consolaba de la pérdida de personas queridas. [10] Elegía cívica con las que glorifica la ley espartana de sacrificio de los guerreros por la patria. [11] Elegía erótica, cantan versos llenos de triste melancolía su amor y la rápida huída de la juventud y de la belleza [12] Elegía moral, con la fue ilustra a su amigo Cirno en el espíritu de la moral aristocrática, sintiendo ya la amenaza de la democracia. [14] Mexía, Diego en su obra El Parnaso Antártico, publicado en Sevilla en 1606, incluye en su obra un soneto aplogético dedicado a la Marquesa de Cañete fundadora de la Academia Antártica de Lima, en el que menciona el nombre de nueve poetisas griegas: “La antigua Grecia, con su voz divina Celebra por deidades de Ilelicona Nueve poetisas, dándoles corona De yedra y lauro y rosa y clavellina. Próxima, Mirta, Anita, Mira, Erina, Nósida y Telesida, que se entona Con dulce canto, y Safo, á quien pregona Su lesbos, como Tebas a Corina. [15] Músico excepcional hijo de Apolo y la musa Caliope, musa de la poesía épica que cautivaba con los sones de su lira a hombres, animales y árboles. [16] López Pérez, J. A. y Acosta, E. Historia de la literatura griega. Ed. Cátedra. Madrid, 1988 Pág. 154 [17] Luque, Aurora. Opus Cit. Pág. 113 [18] Bernabé, Alberto y Rodríguez Somolinos, Helena. Poetisas griegas. Ed. Clásicas. Madrid. 1994. Pág. 167 [19] Fernández Merino, A. Ed. J. Gaspar. Madrid. 1884. PáG. 18 3月17日 Safo de Lesbos (1)La poetisa griega Safo de Lesbos fue una de las primeras mujeres que pudo superar la habitual invisibilidad de las mujeres y entrar en la Historia[1]; su calidad como poeta trascendió su condición femenina y le permitió ser conocida y respetada, incluso, entre sus contemporáneos; esto ha facilitado la difusión y el conocimiento de su obra y, suscitado el interés de las generaciones posteriores. El estudio de su vida y su obra han estado condicionado por los datos que en cada estadio temporal se tenían sobre ellas y, su valoración ha variado según la época desde la que se acometiera su estudio, en ocasiones, la incapacidad de los expertos de valorarlas dentro de los parámetros del contexto en que se produjeron ha llevado a la incomprensión y a la crítica minusvalorando su valor como poeta. Su biografía presenta diferencias, según el autor y, con bastante frecuencia, se mezclan realidad y leyenda. Su obra nos ha llegado incompleta lo que, también, dificulta su estudio y análisis global. Pese a las discrepancias de los autores, parece cierto que su nacimiento se produjo en ciudad de Ereso[2], situada al oeste de la isla griega de Lesbos[3], próxima a la costa minorasiática e integrada en lo que se conocía como la eólia; al parecer en el seno de una familia perteneciente a la nobleza acomodada y/o aristocrática que pronto se trasladará a la capital de la isla: Mitilene. La fecha de su nacimiento es incierta y aunque en todos los casos se establece que su vida transcurre entre los siglos VII y VI a. C. los autores citan fechas diversas cuando intentan concretar más su nacimiento[4]. Respecto a su familia se conoce que su padre se llamaba Escamandronimo[5] o Scamandronico[6] y su madre Cleis; y que tuvo tres hermanos llamados, Larico, Eurigiyo y Charaxo. El citado en primer lugar, el menor, Safo le profesaba un tierno afecto, fue copero del pritáneo de Mitilene. El mayor Charaxo viajó a Egipto y allí fue seducido por Dorica, hetera de Naucratis (Egipto) donde había ido a comerciar con vino, parece que Charaxo dilapidó parte de la fortuna familiar y obligó a Safo a tomar cartas en el asunto haciendo regresar a su hermano. Según las fuentes Safo sufrió dos exilios, el primero de ellos, fue confinada en la cercana ciudad de Pirra y el segundo en Sicilia según El <Marmor Parium> famosa inscripción del siglo III a. C. entre los años 607 y 590 a. C; en este último debió coincidir con Alceo el otro poeta lesbico de la época; ambos debieron verse forzados a emigrar junto con el resto de la aristocracia. Mitilene comenzó, como todos los demás Estados helénicos, siendo una monarquía que se transformó en oligarquía aristocrática que una coalición de burgueses y propietarios derribó instaurando la democracia a través del acostumbrado dictador, en este caso fue Pitaco quien asumió el poder; quién al parecer era un hombre, tosco, honesto y animado de las mejores intenciones, pero sin demasiados escrúpulos en la elección de los sistemas para realizarlas y que no se limitó a echar a los patricios del poder sino que les echó del país, mandando a muchos de ellos al destierro. Entre ellos los dos poetas Alceo y Safo. En el caso de Alceo, según los autores, parece justificada la medida ya que, aparte de sus cualidades como poeta, llega a ser descrito por alguno[7] de ellos como: “un joven aristócrata, turbulento y fanfarrón, con cierto talento para el libelo y la calumnia”. El caso de Safo parece distinto pudiendo suceder que su gran reputación le creara enemigos que consiguieron hacer creer que había participado en alguna conjura contra Pitaco provocando su exilio[8] otros atribuyen más a su moralidad las causas de su destierro[9]. En Sicilia contrajo matrimonio con Cercolas[10] o Cercilas[11] al parecer un rico industrial de Andros[12] que falleció pronto dejándola viuda y rica. De esta unión nació su hija, Cleis[13], de la que Safo escribió[14]: “que no cambiaría por toda la Lidia y ni siquiera por la adorable Lesbos”. Pasados nos años pudo volver a Lesbos, ya viuda, instalándose nuevamente en Mitilene. Físicamente Safo[15] no parece haber sido muy agraciada y aunque Platón habla de cómo como "Safo la bella"; es posible, que se refiera a sus cualidades poéticas e intelectuales; ya que ella misma parece haberse descrito, en uno de sus poemas como pequeña y negra. Indro Montanelli[16] nos habla de ella diciendo: No parece que fuese muy bella. Frágil y menuda de cuerpo, semejaba un carboncillo encendido por mor de la piel, el pelo y los negrísimos ojos. Y el Papyrux Oxirincus la describe “en cuanto a su aspecto físico, parece que fue poco agraciada y muy deforme, de tez cenicienta y de estatura muy menuda”[17]. Y en el libro Aventuras de Safo y Faon se la describe como poco agraciada aunque no por ello exenta de gracia: “No fue Safo tan favorecida por la naturaleza de las gracias del cuerpo como de las del espíritu: era de estatura mediana, y su fisonomía menos bella que sus versos. Sin embargo, fue graciosa, y aunque muy morena, respiraba su semblante el fuego que poseía su alma sublime.” Una vez que Safo se instala nuevamente en Lesbos, viuda y bien situada económicamente, las fuentes informan fragmentariamente de que vive en compañía de grupo de muchachas jóvenes, pertenecientes familias aristocráticas de la zona, en un círculo femenino cerrado. Se ha intentado reconstruir el ambiente en que vivían Safo y sus compañeras que en ocasiones ha sido descrito así: “Safo vivía en su reducido y cerrado mundo femenino; y así, sus júbilos y dolores eran los de la cofradía. Las alegría del grupo consistían en goces sutiles: coger flores, hacer guirnaldas adornare con ellas, perfumarse, llegar a la embriaguez de la danza y el canto; y sobre todo, en el amor.”[18] Hay diferentes hipótesis de interpretación de esta asociación femenina formada por Safo. Algunos la han visto como una escuela, antes de casarse, las hijas de las familias ilustres de la isla estarían algún tiempo adquiriendo habilidades para su vida futura, no hay nada que demuestre que esto fue así y no existen testimonios de que hubiera en Grecia instituciones similares. Tampoco se sabe realmente que tipo de disciplinas aprenderían las jóvenes allí, las que se citan van desde música, danza, literatura, filosofía, incluso habilidades sociales que facilitaran su vida en el matrimonio. El culto a Afrodita ha sido otra de las justificaciones que se le ha buscado a este círculo, este tipo de actividades si está documentada en Grecia, aunque no centrados únicamente en grupos femeninos. Los poemas de Safo no se centran en esta diosa lo que parece contradecir esta teoría. De manera que realmente desconocemos el tipo de asociación que Safo mantenía con sus jóvenes compañeras; lo que deja el tema abierto a la especulación y ha permitido, con bastante frecuencia, valoraciones negativas hacia la escritora. No obstante, Zielinski[19] en su obra Historia de la civilización antigua, menciona al hablar de la sociedad que si bien en la época aquea, el hombre pasaba su vida entre sus familiares, en la época helénica, la familia había quedado reducida a unidad biológica y económica, existiendo asociaciones en las que se incluían para el desarrollo de la vida diaria. La primera regla de estas asociaciones era la repartición por sexos y por edades, habiendo asociaciones de mozuelos, jóvenes, hombres maduros, viejos y asimismo, sucedía con las niñas, jóvenes y las matronas. Se unían para los servicios religiosos y su fin, en el caso de los hombres, era alcanzar la perfección física e intelectual; en el caso de las mujeres, su finalidad consistía en que fueran capaces de dar a luz hombres de ese tipo. En Esparta este tipo de asociación podía arrancar al joven de su familia, pero en estados más libres, los fines eran educativos, con las disciplinas de la gimnasia, le lectura, la escritura y el arte de tocar la lira; las jóvenes se instruían para la corea y la palestra. Podían tener un maestro masculino, como por ejemplo Alcmón en Esparta o femenino, como el caso de Safo en Lesbos. Por otra parte existe una leyenda, al parecer falsa, que asocia a Safo con Faón, y como causa de sus amores imposibles, lleva a la poetisa al suicidio, algunos autores la dan como cierta pudiendo leerse en sus textos: La sensibilidad extrema de su corazón la ocasionó la muerte, pues habiendo concebido un vivo por Phaon, y no pudiendo vencer á sus instancia, desesperada tentó el salto de leucades[20], en donde pereció.[21] Esta leyenda ha dado mucho juego literario y hay varios textos que juegan con esta historia como fondo, incluidos algunos autores de tanta reputación como Ovidio, quién en su obra Heroidas colección de cartas escritas por heroínas famosas de la historia incluye una de Safo a Phaon en la que se tratan estos amores imposibles. Esta tradición fue seguida por Leopardi[22] en su obra El último canto de Safo. Al igual que por el autor[23] griego del siglo VII que escribió Aventuras de Safo y Faon. Esta leyenda parece falsa ya que existen algunos datos que parecen probar que Safo vivió en Lesbos hasta su muerte ya anciana, incluyendo el propio testimonio de la poetisa que parece confirmarlo: “Cuando la poetisa escribía tenía ya encanecidos los cabellos, y, como ella misma afirma, sosteníase difícilmente sobre sus rodillas”[24]
[1] En la Historia escrita por los hombres [2] Otros mencionan Mitilene, capital de la isla, como ciudad de nacimiento [3] Las Figs. 1 y 2 presentan la situación de la Isla de Lesbos en el mundo griego [4] Joseph y Bernabé Canga Argüelles en su libro Obras de Sapho, Erinna, Alcman, Stesicoro, Alceo, Simonides, Bachilides, Archiloco, Alpheo, Pratino, Menalipides. Madrid, Sancha. 1797 dicen: “Poetisa, lírica, nació en Mitilene en la olimpiada 42”. José del Castillo y Ayensa en su: Anacreonte, Safo y Tirteo. Imp. Real. Madrid. 1832. Indica: “Contemporánea de Alceo, que florecía en la Olimpiada 44, 604 años a de C. natural de Mitilene”. Perrota, G en el Diccionario Literario de obras y personajes de todos los tiempos y todos los países. indica: “vivió durante los últimos años del siglo VII y la primera mitad del VI a. C.”. Indro Montanelli en su libro Historia de los griegos. Indica sobre ella que “Había nacido a fines del siglo VII antes de Jesucristo, al parecer en 612”. Cristina Segura Graiño en el Diccionario de mujeres célebres. Ed. España Calpe. Madrid. 1998. Fija su nacimiento en: “620 o 628 a. C.” [5] Castillo y Ayensa, José. Opus cit. Pag. II-V [6] Anónimo. Aventuras de Safo y Faon. Alejandro Pueyo. Madrid.1926? Este libro traducido del griego de autor desconocido indica: “…su padre se llamaba Scamandronico y su madre Cleis. Autores varios dicen que su padre se llamó: Simón, Evonimo, Eurygno, Eucrito, Camon, Etarquo y nosotros hemos seguido la opinión de Herodoto como la más verosímil.” [7] Montanelli, Indro. Opus Cit. Pag. 82 [8] Canga Argüelles, Joseph y Bernabé. Pag. II-IV. “logro grande reputación esto la excitó muchos enemigos, los cuales habiendo conseguido que se la comprendiese en el número de los conjurados contra Pitaco, hicieron que se la desterrara de su patria.” [9] Montanelli, Indro. Opus. Cit. 84 [10] Castillo y Ayensa, José. Opus cit. Pag. II-V [11] Bernabé, Alerto y Rodríguez Somolino, Helena. Poetisas griegas. Madrid. Ed. Clásicas. 1994. Pág. 18 [12] Canga Argüelles, Joseph y Bernabé. Opus Cit. Pág. 1B [13] Perrota, G. Opus. Cit. Tomo IV. Pag. 2243. La cita como: “Cleide, <bella como las flores de oro>” y Canga Argüelles, Joseph y Bernabé. Opus Cit. La citan como Atis [14] Montanelli, Indro. Opus Cit. Pág. 85 [15] Las Figs. 3, 4, 5, 6 y 7 Presentan algunas representaciones de Safo que han llegado hasta nosotros [16] Ibídem. Pág. 84 [17] Luque, Aurora. Safo. Ed. El acantilado. Madrid. 2004. Pág.111 [18] Perrota, G. Opus Cit. Pág. 2443 [19] Zielinski, Thadee. Historia de la civilización antigua. Ed. Aguilar. Madrid. 1987. Pág. 110-111 [20] Fig. 9. Reproducción del Salto de Leucades en la isla griega de Leukas actual Santa Maura. [21] Canga Argüelles, Joseph y Bernabé. Opus Cit. Pág. II-IV [22] Leopardo, Giacomo. Ultimo canto de Safo. Poema compuesto en 1822 y publicado con otras canciones en Bolonia en 1824. Incluye la siguiente nota: “En este canto se sigue la tradición vulgar sobre los amores infelices de la poetisa Sao, aunque Visconti y oros críticos modernos distinguen dos Safos: una famosa por su lira, y la otra por su desdichado amor por Faón; aquélla contemporánea de Alceo, y ésta más moderna.” [23] Anónimo. Opus. Cit. [24] Perrota, G.Opus Cit. Pág. 2243
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