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1月17日 La MúsicaEl 8 de octubre de 1867, la revista madrileña destinada al público femenino: El Correo de la Moda, publicaba un artículo titulado La Música, en el que su autor Fernández Arrea instruía a las lectoras de la sobre el origen y evolución de este arte; aprovechando la ocasión para introducir en él cuestiones religiosas y morales acordes con las convenciones de la época, al tiempo que recomienda su práctica a las lectoras por considerarla apropiada a su carácter y inocuo frente a otras modas extravagantes o frívolos pasatiempos a los que se dedicaba el bello sexo.
El origen de la música se pierde en la oscuridad de los tiempos. Desde los primeros momentos de la vida humana, las explosiones del alma, los acentos de sorpresa y admiración, esas notas delicadas del sentimiento, debieron herir el espacio, al contemplar el hombre, lleno de ternura ó de terror, el grande y soberbio espectáculo de la naturaleza.
La edad primera de la criatura racional fue la edad de las impresiones: ante su turbada vista orecióse el libro maravillo de la creacion, sublime como sus brillantes páginas , y eterno como el espíritu inmortal que le dio vida. Sus variados y repetidos fenómenos, esos rasgos admirables de suprema grandeza, impresionaron vivamente sus órganos, y postraron al hombre en el abatimiento profundo, ó en la mas conmovedora alegría. Juguete de sus sentidos, como pluma que lleva el viento, apenas podia detenerse en meditar brevísimos instantes sobre el infinito número de fenómenos que á su vista, y á todas horas, la próvida naturaleza le ofrecia.
Y era preciso que el sér humano espresase de alguna manera la alegría de su corazon o el abatimiento de su espíritu; era necesario que, al recorrer la multiplicada escala de sus impresiones, buscase tambien dulces cadencia, bellas armonías entre la grandeza del sentimiento y la sublime inspiracion del alma; entre el poderoso aliento del espírituo y los conmovedores y profundos afectos de su sensible corazon.
El canto de las aves, sus dulces y armoniosos trinos, sus amantes gorjeos, debieron herir delicadamente su oido: hasta el susurro de la fuente, al resbalar sus cristalinas aguas entre limpia y menuda arena, y las agitadas alas del viento, al cruzar por el bosque, llenando el espacio de tristes y melancólicos gemidos, debieron sin duda alguna, inflamar su pecho y alentar su alma para cantar, ébrio de alegría, las glorias de la creacion.
La melodía, pues, debió buscar sus acentos y las diferentes modulaciones de la voz humana en la variedad y suavidad del canto de las aves. ¿Quién no ha escuchado con infantil alegría, con inocente placer, en una bella mañana de primavera, el concierto bullicioso, el incesante piar y músico gorjeo de pintados y hermosos pajarillos que, con dulces y amorosos trinos, revoloteando de alegría, y saltando de rama en rama, saludan á la aurora, en tanto que el sol naciente despide sus rayos en hebras de oro por entre el verde follaje, hiriendo con sus finísimas puntas las trémulas gotas de rocío y el matizado cáliz de las flores? ¿Quién no ha sentido dentro de su alma, al escuchar sus sonoros cantos, los dulcísimos acentos de sus arpadas lenguas, una emocion de inesplicable alegría, esa bendita tranquilidad del alma que nos enagena y encanta, que nos arroba y trasporta á un mundo superior de purísimos goces, de celestiales dichas?
Fácil es adivinar la tierna impresion que produjera á las humanas criaturas un espectáculo tan admirable y conmovedor. Al aplicar su despierto oido, debieron intentar, acaso en vano, reproducir con la voz, por medio de diversas inflexiones, el armonioso canto de las aves; y si no lograron s deseo, procuraron, al menos, dar suelta á la poesía del sentimiento, á las explosiones del alma, á los acentos sagrados del corazon.
Bajo este concepto, la música reconoce un orígen elevadísimo, grande sublime, y tan lejano como los primeros días de la tierra.
El canto ha nacido como el hombre; testimonios irrecusables de esta verdad nos ofrecen hasta los pueblos mas groseros y salvajes.
La poesía, la música, la danza fueron, por muchos siglos, las principales, por no decir las únicas, diversiones de los pueblos.
Estas tres formas, digámoslo así, de manifestar los sentimientos del alma, han constituido siempre una parte muy esencial de los regocijos públicos y de las ceremonias consagradas al culto de la Divinidad.
Cando elánimo se halla vivamente impresionado por un acontecimiento estraoridinario, el alma siente una verdadera necesidad de espresar con dulces acentos sus emociones, de significar, bajo una forma delicada sus tiernísimos sentimientos.
Y en vano el hombre, en las grandes impresiones, pretende manifestar sus afectos, la pena que le ahoga ó la suprema alegría que le exalta, por medio de palabras fuertes ó términos expresivos, pues la pintura será pálida, débiles los colores, y el cuadro harto pobre para descubrir en él todo el fuego de la pasión, la luz que guia al alma la llama ardiente en que se abrasa el pecho. No bastan ciertamente las palabras, ni las frases mas bellas, para expresar, con la viveza y animacion del espíritu, la fuerza espansiva de los sentimientos.
Así se observa que los pueblos, desde su orígen, para conmemorar sus grandes y mas notables acontecimientos, compusieron poéticas canciones, especie de poemas en los que se conservaba la tradicion histórica de todos los sucesos.
La fuente pura de la poesía y de la música se encuentra en el corazon del hombre enajenado, del sér agradecido que reconoce y adora al Omnipotente en los innumerables prodigios de la naturaleza, en sus soberbias obras, en sus jiganestas y magníficas concepciones. No desmiente nuestra opinion el que la raza humana haya permanecido durante muchos siglos, velada por la ignorancia, sin descubrir ese supremo Sér que le dio vida, única Divinidad á quien debia consagrar todo su cariño, su profundo amor y reconocimiento; en medio de sus vacilaciones é infinitos errores, reconoció una gran verdad, porque, á pesar de sus dudas y ridículas estravagencias, sintió un vivo y constante deseo de tributar á Dios el sincero homenaje de su gratitud eterna.
Por eso hemos dicho que la fuente donde bebió la música sus primeras inspiraciones, fué el sentimiento de lo bello, de lo grande y maravilloso; porque eso ennoblece, eleva y da dignidad al alma; por eso despierta en nuestro pecho las dulces emociones, los acentos tiernos, los generosos arranques, los mas sublimes rasgos.
La música, con sus melodías, con sus suaves y dulces cadencia, con ese ritmo sagrado y conmovedor, excita delicadamente nuestra sensibilidad, adecuando el sentimiento moral hasta un grado tan poderoso de mágica influencia, que llegan á trasformarse en suaves y dulces, en expansivos y tiernos, los caracteres mas ásperos y sombríos, mas salvajes y feroces.
¿Cómo no hemos de recomendar á la mujer un estudio para el que tanto se presta su delicada organizacion?
Conságrese el bello sexo á tan agradable tarea; goce de sus inocentes y dulcísimas distracciones, y no tema que por ese camino llegue al término fatal á que conducen otras estraviadas sendas, por donde se tropieza, cuando menos con ridículos ó frívolos pasatiempos.
4月6日 Analísis de la tipología femenina a través del género costumbrista (y 5)Las criadas tienen también una tradición, ya que desde antiguo era habitual que las hijas de familias pobres fueran a servir, desde niñas, a casa del amo o hacendado allí eran <criadas> a cambio de la realización por su parte de diversas tareas, esto les permitía conseguir una dote y por tanto acceder al matrimonio cuando llegara el momento. La nueva sociedad burguesa e industrial va a cambiar el tipo, que se va acomodando a las circunstancias; existe una tendencia a la concreción ya no es la criada para todo sino que estará definida por las tareas concretas que realice: la cocinera, la doncella, la niñera, el ama de cría –aunque este último puede relacionarse, también, con la nodriza, se modificarán algunas de sus características; ya no se trata de una criada que se mantiene en una casa muchos años y que tiene la confianza de su ama, sino más bien al contrario; la situación ha cambado y las hijas de las familias pobres no encuentran, ahora, trabajo tan fácilmente y deberán desplazarse cada vez a zonas más alejadas de sus lugares de nacimiento para encontrar señoras que las contraten; y éstas se sirven de informes para conocer su honradez y habilidades, algunas de ellas no resultan ser tan honradas como cabía esperar y esto hace que su fama no sea demasiado buena. Los artículos que las describen y reflejan un sentir de la sociedad. Durante esta época se está produciendo una lenta y paulatina incorporación de la mujer al mundo laboral, empezando por las profesiones para las que se la encuentra mejor dotadas; en el sector industrial la incorporación se produce, básicamente, en el sector textil y en la producción de tabaco: tejedoras y cigarreras son figuras femeninas bastante frecuentes en la época; únicamente las últimas aparecen en algunas de las publicaciones. Existe un buen número de tipos de mujer que refleja más que tipos femeninos actitudes femeninas, en general actitudes negativas, la mayor parte de los autores de este tipo de artículos son hombres, aunque también las mujeres describen a veces este tipo de defectos ya que éstos se han convertido en tópicos; aunque ya hemos hecho mención a ello no nos sustraemos a citar aquí algunos de sus títulos, cuya sola enunciación corrobora nuestras palabras: La conspiradora; La futura; La señorita cursi; La nerviosa, La fea; La politico-mana; La maldiciente, La vieja verde, La siempreviva, etc. La visión de la mujer sobre sí misma queda reflejada en la obra: Las mujeres Españolas, Americanas y Lusitanas pintadas por sí mismas, los tipos que en estas mujeres plantean ya han sido reseñados. Cabría decir sobre ellos que en cierta manera fueron condicionados por el editor quien, aunque en principio, dice que le da libertad a la directora literaria Faustina Sáez de Melgar para organizar la obra; la realidad es que respecto a los tipos establece unas bases que acaban limitándolos[i]. La visión femenina suele hace hincapié en cuestiones diferentes a las que destaca la mirada masculina. Cuando se describe a sí misma no pasa por alto sus tareas y trabajos cotidianos, esos que en muchos casos están incorporados como algo natural en ella y que normalmente asume incluso cuando, además, tiene actividades profesionales en el mundo laboral ajeno al hogar doméstico; las mujeres de todas las regiones y países, son madres, hermanas, hijas, y estos roles conllevan unas tareas en la casa; sí viven en el campo siempre asumirán algún tipo de trabajo agrario, sí viven en la ciudad, en algunos casos, se habrán incorporado al mundo laboral en esas profesiones tradicionales o en las nuevas profesiones que se consideran más apropiadas para ella, ya sea en la industria, el comercio, la educación, etc. Eso no significa que en muchos casos la mujer no comparta el modelo de mujer patriarcal dominante que el hombre se ha encargado de traspasar al imaginario colectivo. En esta publicación participan escritoras de muy variadas clases sociales, de muy variadas filiaciones políticas, incluso a pesar de la mentalidad católica dominante, a la que era difícil sustraerse siendo mujer, también en este aspecto existe alguna voz disonante, como es el caso de la escritora Cándida Sanz y Cresini autora del tipo: La espiritista. Es curioso que una de las críticas[ii] que el editor hace, en un cierto momento, a los artículos de las escritoras sea la siguiente:
“Según opinion de las personas que han leido los artículos, incluso el mismo Planas que rotundamente me ha dicho que ni La Señora de su casa en Andalucía, ni La señorita rica, ni La aristócrata de Aldea, ni La costurera de aldea, ni La enamorada andaluza, ni tantos otros, sabe como representarlos, pues los hijos son de todas partes y no ofrecen especialidad alguna”
En este sentido cabe decir que la condición de ser mujer es un importante elemento de unión y de hecho hay quien[iii] sostiene que:
“el sexo ha sido el factor más importante que ha configurado la vida de las mujeres europeas y [...] aunque las diferencias de época histórica, clase y nacionalidad tienen importancia para las mujeres, las semejanzas decretadas por el sexo las superan. [...] Nacer mujer es el primer factor que define la experiencia de las mujeres, la distingue de la de los hombres y confiere un rasgo básico común a las vidas de todas las mujeres europeas.”
A mi entender, lo que sucede es que las escritoras además de ser escritoras son, primero, mujeres y en la mayor parte de sus artículos describen su mundo, reflejando de él aspectos en los que los hombres no repararían o si lo hacen nunca valoran igual; una de estas cuestiones son sus cotidianas labores domésticas, la dedicación a sus hijos a su marido, a su hogar; independientemente de la provincia, país o región que donde residan sus vivencias, en estos aspectos, son similares. A esto se suman las críticas que reciben, normalmente, cuando intentan realizar o realizan tareas ajenas a éstas; siendo, por tanto, una de sus mayores preocupaciones dejar claro y demostrar que pueden realizar actividades profesionales sin por ello desatender su hogar y sus hijos. Por ello creo que el prototipo femenino que planea sobre la mayoría de los artículos de este libro es el de: <El ángel del hogar> al que nuestras escritoras tardaron bastantes años en sustraerse [i] AFSM: Documentos (D0209): La propuesta de Pons está encaminada a incluir tipos femeninos preferentemente regionales y generales, y lo deja claro en el siguiente párrafo de una de sus cartas: “[…] se trata de la <Las Mugeres pintadas por si mismas> y estas mugeres han de ser, la Andaluza, la Catalana, la Aragonesa, la Asturiana, etc., y después de estos tipos matrices, por decirlo así pueden y deben ponerse los especiales que en cada localidad existan y los que generales de todos, como la Romántica, la Marisabidilla, la Santurrona, la Pupilera, la Monja, etc. Esto es lo que yo creo que debe ser y lo que he consultado no solo con el amigo Castillo, sino con otras personas competentes también y todas estan conformes”. [ii] AFSM: ibid. [iii] ANDERSON, Bonnie S. y ZINSSER, Judith P.. Historia de las mujeres: una historia propia. Vol. 1. Madrid. Ed. Crítica. 2000. Pág.13.
Bibliografía
§ AA.VV. Historia de las Mujeres en España. Madrid. Ed. Síntesis. 1991.
§ AA.VV. Las mujeres españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas. Ed. J. Pons. Barcelona. 1882.
§ AA.VV. Las españolas pintadas por los españoles. Imp. J.E. Morete. Madrid, 1871.
§ AA.VV. Los españoles pintados por sí mismos. Ed. Dossat. Madrid. 1992. Edición facsimil de la publicada en Madrid en 1843.
§ AA.VV. Las mujeres españolas, portuguesas y americanas. Ed. M. Guijarro. Madrid. 1872.
§ ALBORG, J.L. Historia de la literatura española. El Romanticismo. Vol. IV. Madrid. Ed. Gredos.1988.
§ ANDERSON, Bonnie S. y ZINSSER, Judith P.. Historia de las mujeres: una historia propia. Vol. 1. Madrid. Ed. Crítica. 2000. Pág.13.
§ BOZAL FERNÁNDEZ, Valeriano. A. Rodríguez. Colección General de trages que en la actualidad se usan en España principiada en el año 1801.Madrid. Ed. Visor. 1982.
--“Prólogo” en Cruz Cano y Holmedilla, Juan de la. Colección de trajes de España. Tanto antiguos como modernos. Madrid. Ed. Turner. 1988.
-- “El Grabado popular en el período romántico”. En AA.VV. El grabado en España (siglos XIX y XX). Vol. XXXII de la Historia General del Arte. Summa Artis. Págs. 282-372. Madrid. Ed. Espasa Calpe. 1988.
§ JAUS, Hans Robert. Las transformaciones de lo moderno. Estudios sobre las etapas de la modernidad estética. Ed. Balsa de la Medusa. Madrid. 1995
§ JIMÉNEZ MORREL, I. , La prensa femenina en España (desde sus orígenes a 1868). Madrid. Ed. De la Torre. 1992.
§ JIMÉNEZ MORALES, Mª Isabel. Apuntes para un álbum del bello sexo. Tipos y caracteres de la mujer por la señorita Dª Adela Ginés y Ortiz. Madrid. Ed. Aytº. de San Agustín de Guadalix. 1995.
§ LAFRAGA, Francisco. “Introducción” en CRUZ, Ramón de la. Sainetes. Madrid. Ed. Cátedra. 1990.
§ MARTÍN GAYTE, Carmen. Usos amorosos del dieciocho en España. Madrid. Ed. Anagrama. 1987.
§ RICO, Francisco. Teoría y crítica de la literatura española. Romanticismo y Realismo. Madrid. Ed. Crítica. 1982.
§ STAROBINSKI, Jean. “Le mythe au dix.huitième siecle”. En Crítique, noviembre 1977 (nº 366), pp. 975-997.
§ SEGUÍ COLLAR, Virginia. “Una mirada sobre sí mismas” en AA.VV. Actas del Congreso Luchas de Género en la Historia a través de la imagen. Celebrado en Málaga del 27 al 29 de octubre de 1999. Málaga. UMA. 2000 (En imprenta).
§ UCELAY DA CAL, M. Los españoles pintados por sí mismos (1843-1844). Estudio de un género costumbrista. México. Colegio de Médicos. 1951.
Fuentes Documentales
§ AFSM: Archivo particular de Faustina Sáez de Melgar.
3月19日 Análisis de la tipología femenina a través del género costumbrista (4) Faustina contactará directamente con noventa y dos escritoras mayoritariamente españolas[1] para conseguir su colaboración en la obra. Propiciará la participación en la obra de escritoras lusitanas y americanas publicando en periódicos y revistas de varios de estos países anuncios y sueltos[2] informando sobre la obra y las posibilidades de participación en ella.
Aunque en principio, se pensó en que la obra se publicará en dos tomos, de entre 600 y 800 páginas cada uno, finalmente sólo se publicó el vio la luz primero, de ellos, ya que al no tener el éxito[3] esperado el editor paralizó su publicación. El único tomo publicado contiene 63 tipos que hemos clasificado en los siguientes siete grupos: TIPOS QUE REFLEJAN ACTIVIDADES PROFESIONALES: La abadesa; La actriz española; La cigarrera; La costurera de aldea; La dida (la nodriza); La lavandera; La lechera; La modista; La novicia; La poetisa del pueblo; La poetisa romántica; La pupilera; La trapera; Las floristas. TIPOS: PATOLÓGICOS O PSICOLÓGICOS: La sonámbula; La jugadora. TIPOS EN LOS QUE SE MEZCLA LO PROFESIONAL CON LO REGIONAL: La artesana salmantina; La criada (tipos madrileños); La labradora valenciana; La maestra catalana; La niñera. Tipo callejero (Costumbres madrileñas); La portera (tipo madrileño); La sardinera (tipos de Santander); Tipos al natural: La sevillana rica, la pitillera sevillana, la obrera catalana, las militaras; La batelera de Pasages. TIPOS QUE REPRESENTAN ACTITUDES O ROLES SOCIALES: La aristócrata devota; La gran dama del mundo; La hija del pueblo; La mujer ilustrada; Las madres jóvenes; La señora rica; La solterona; La casamentera; La dama diplomática; La marisabidilla; La viuda; La santurrona; La espiritista; La gitana. TIPOS REGIONALES: La aragonesa; La sevillana; La cordobesa; La gallega; La charra salmantina; La logroñesa; La madrileña; La mujer de Jaén; La mujer de su casa en Andalucía; La mujer extremeña; La mujer vascongada; La murciana; La pontevedresa; Las heroínas catalanas; La chula madrileña; La payesa catalana. Tipos NO Nacionales (Coloniales y Extranjeros): La mujer de Gibraltar; La mujer de la Habana; La mujer filipina. Bada, historia de una esclava. Ida, la princesa manova (costumbres filipinas); La mujer portuguesa; La fidalga (gran dama portuguesa); La mujer norte-americana (California de 1808 a 1881); Una boda en Tuxpan (Costumbres mejicanas). Existen, además, algunos tipos que, ante la paralización de la publicación, quedaron inéditos[4]. Como vemos Faustina conseguirá una participación nutrida y sólo en el primer aparecen artículos firmados por cuarenta y ocho escritoras distintas. Una vez llegados a este punto debemos analizar las diferencias y similitudes que se observan entre las diferentes publicaciones, analizando las causas por las que esto sucede. Sin duda los cambios producidos en la sociedad se reflejan en la aparición y desaparición de tipos femeninos; la nueva sociedad liberal va a exigir a la mujer cambios sustanciales; el juzgar éstos positiva o negativamente hasta que punto va a depender de si la mirada es masculina o femenina, no cabe duda de que la manera de describir estos cambios va a influir decisivamente en el pensamiento colectivo de la sociedad y por lo tanto va a determinar la aceptación de estos cambios o la crítica hacia estas nuevas actividades a las que la mujer va a ir accediendo. Con frecuencia la visión altamente misógina de los autores masculinos es tal que la mera enunciación del tipo puede calificarse, con frecuencia, de vejatoria y en todo caso de peyorativa hacia la mujer. No hace falta ni entrar en la lectura del artículo para que esto quede de manifiesto; y es lo que sucede, sobre todo, en el libro: Las españolas vistas por los españoles. En el caso de los tipos regionales cabría indicar que hoy día está, sobradamente, demostrado que las mujeres[5] del mundo rural han realizado actividades laborales en todas las épocas, sin embargo, esto no siempre queda reflejado. Los ejemplos del siglo XIX son ejemplificantes en este sentido, excepto cuando la mirada es femenina. La tendencia masculina es obviar esta circunstancia primando, en general, cuestiones como la fisonomía o la indumentaria regional sobre los aspectos laborales o profesionales. Algunos de los tipos descritos tienen tradición literaria como: la gitana, la celestina, la partera, la monja, tipos se van a mantener a pesar del transcurso del tiempo. Otros, por el contrario, son de nuevo cuño, nacerán como consecuencia de las transformaciones sociales que tienen lugar en estos años; los que más nos interesantes son <las petimetras> y <las majas>, personajes muy frecuentes en la literatura y el arte de los siglos XVIII y XIX. La voz petimetre deriva del francés petit maître y sirve para designar a un tipo de hombres dedicados al cortejo o chichisveo perdiendo por ello muchos de sus valores varoniles y siendo considerados por la sociedad de su época como seres afeminados y fatuos. También se les denominaba pisaverdes o currutacos. El nombre de petimetra deriva de anterior y define a una mujer dedicada también al cortejo, por el cual había abandonado sus obligaciones como esposa y madre, fascinada por el lujo, la moda y en general por las cuestiones más superfluas de la vida[6]. Como ya hemos visto es un personaje que comienza a aparecer cada vez con mayor frecuencia en las obras de grabadores[7] y literatos[8] del XVIII. Durante el XIX sufre algunas transformaciones y pasa a denominarse: lechugino, dandy, elegante. El majismo es otro fenómeno vigente desde el XVIII, se trata de una reacción al fenómeno anterior y en general contra todo extranjerismo; condicionado por la Guerra de la independencia y las reivindicaciones nacionalistas propio del romanticismo que mantiene su vigencia durante el XIX y que llega a representar en el resto de Europa la propia esencia del español. En este caso es la maja quien se adelanta al majo, su nombre parece que proviene de <mayo>, antigua costumbre de Madrid entre las clases populares de la celebración el primero de mayo de una fiesta profana heredada de los romanos, en la que se elegía a una reina, la más guapa del barrio, que paso de ser maya a ser maja por derivación[9]. [1] AFSM. Documentos (D0222): En la relación figuran las siguientes escritoras: Rosario Acuña y Villanueva de la Iglesia, Dolores Aguado, Olimpia Alborad, Concepción Arenal, Robustiana Armiño, Teresa Arromir, Julia de Asensi, F. Virginia Aubert y de Noya (Seud. Felicia), Refugio Barragán de Toscano, Patrocinio Biedma*, Eladia B. y Patier, Joaquina Bayans Muñoz, Carmen Blanco, Rafaela Bravo Macías, Emilia Calé de Torres Quintero*, Mª José Canuto, Luisa de Carlos, Aurelia Castillo de González, Rosalía de Castro y Murguía*, Pilar Contreras y Alba de Rodríguez*, Carolina Coronado, Isabel Cheix Martínez, Rita Chiappe Cavet, Filomena Dato Murnay, Antonia Díaz Fernández de Lamarque, Amalia Domingo Soler, Luisa Durán de León, Josefa Estevez de G. del Canto*, Eugenia H. Estopa*, Amelia Fanny, Joaquina García Balmaseda, Ana García del Espinar, Amparo García, Mª Gertrudis Garecabe (Seud. Ventura Hidalgo)*, Elena Giménez, Concepción Gimeno de Flaquer, Dolores Gómez de Cádiz, Ángela Grassi*, Nicasia Guernada Rodríguez, Mercedes Gutiérrez del Valle*, Ana Mª Tiberio Lolá, Mª de los Dolores Landeras, Clemencia Larra*, Enriqueta Lozano de Vilches, Felisa Lugaro, Purificación Llobet (Seud. Camila Calderón), Rosa Martínez de Lacosta, Josefa Massanés Dalmau, María Mendoza de Vives, Fausta Meneses, Dolores Moncerdá de Maciá, Julia Moya (Seud. Graciella), Matilde Mupriano, Joaquina de Oliván*, Ermelinda de Ormaeche, Emilia Pardo Bazán, , Pilar Pascual de Sanjuan, Pilar Payans de Campos, Victoria Peña y Amer, María de la Peña, Josefina Pérez*, Anna Plácido, Mª del Carmen Prat Josefa Pujol de Collado, Gertrudis Pusich, Fca. Carlota del Riego Pica, Blanca de los Ríos, Dolores Rodríguez de Francisco, Natividad Rojas y Ortiz de Zárate*, Ángela Ruiz de Baro y Batán (Anagr. R. De B. y B., Ángela), Victoria Saenz de Tejada, Josefa San Román Adela Sánchez de Cantos, Cándida Sanz y Cresini, Francisca Sarasate, Micaela de Silva, Mª Pilar de Sinues, Ana Mª Solo de Zaldivar, Carolina de Soto y Corro*, Sofía Tartilán, Guiomar Torreras, Josefa Ugarte de Barrientos*, Gregoria Urbina y Miranda*, Mª Amelia Vázquez de Carbalho, Práxedes Villar de la Torre y Prudencia Zapatero de Angulo*. Subrayadas las que enviaron artículo y se publicó. En cursiva las que enviaron artículo que quedó inédito. Con asterisco figuran las que enviaron Biografía y se conserva en el archivo (AFSM: Documentos: D0223 a D0238). [2] Inserta anuncios en la prensa mexicana y portuguesa pidiendo que las escritoras de esos países le remitan artículos para participar en la obra. AFSM Sueltos: (Sue0404). También existen recortes de prensa en los que se comprueba la publicidad que se le dio a la obra en Portugal (Sue0405). [3] AFSM: Documentos: (D0219). En este documento el editor indica a la escritor que la obra ha sido un fiasco en España. [4] Tipos que quedaron inéditos: TIPOS QUE REFLEJAN ACTIVIDADES PROFESIONALES: El ama del cura; La monja; El ama de gobierno; La pescadora; La bailarina; La sirvienta. TIPOS: PATOLÓGICOS O PSICOLÓGICOS: La loca. TIPOS EN LOS QUE SE MEZCLA LO PROFESIONAL CON LO REGIONAL: La varina, pescadora portuguesa; La pescadora valenciana; La cigarrera de Sevilla. TIPOS QUE REPRESENTAN ACTITUDES O ROLES SOCIALES: La curiosa; la mujer modesta; La aristócrata del pueblo; La muger del albañil; La mendiga; La envidiosa; La beata; La mujer de nuestros días; La coqueta; La mujer de carrera; La enamorada andaluza. [5] AA.VV. Historia de las Mujeres en España. Madrid. Ed. Síntesis. 1991. Pág. 279: “Fray Miguel Agustin escribió en 1617 un tratado: los secretos de la agricultura, donde se fijaban los deberes del ama de casa en el campo. Entre los trabajos propios de la mujer estaban: cuidar de las vacas para obtener leche, queso y manteca; cuidar de los cerdos y elaborar la matanza anual; cuidar de las palomas de las demás aves y abejas; ir al horno a amasar; curar el lino el cáñamo para hacer las telas necesarias para la casa; abastecer la bodega; cuidar del huerto para proveerse de hortalizas y frutas; además de tener, y mantener la ropa la casa limpia. Era también necesaria su ayuda para: recoger la paja y los sarmientos y poder calentar el hora, ayudar en la vendimia al cabeza de familia o, en la siega o recogida de frutos y ser ahorrativa para que el matrimonio fuese adelante.” [6] MARTÍN GAYTE, Carmen. Usos amorosos del dieciocho en España. Madrid. Ed. Anagrama. 1987. [7] Juan de Cruz incluye en su obra una: <Petimetra con manto en la Semana Santa>; A. Rodríguez en la suya incluye bastantes más entre ellas: < Petimetra en serio>; <Petimetra a la sacerdotisa>; <Petimetra con basquilla de flecos de madroños y mantilla negra transparente con blondas>; <Petimetra con basquilla de real y mantilla transparente>; <Petimetra con túnica blanca y gorro de terciopelo negro>. [8] Ya hemos citado obras de Ramón de la Cruz. Pero no es el único autor que refleja todo este mundo, también cabe destacar por ejemplo a Clavijo y Fajardo con su obra: Libro de modas o ensayo de los currutacos, pirracas y madamitas de nuevo cuño. Escrito por un filósofo currutaco, publicado en 1795 o el de Juan Antonio Zamacola: Elementos de la ciencia contradanzaria, para que los currutacos, pirracas y madaminas del nuevo cuño puedan aprender por principios a baylar las contradanzas por sí solos o con las sillas de sus casas. Su autor Don Preciso. Editado en Madrid en 1796. [9] MARTÍN GAYTE, Carmen. Ibid. Pág. 111. 3月9日 Analísis de la tipología femenina a través del género costumbrista (3)Las voces femeninas desde la Antigüedad, el Medievo y épocas más próximas en el tiempo habían sido, en lo posible, silenciadas; pero el aumento en el número de voces femeninas que tiene lugar durante el siglo XVIII y en especial el XIX será más difícil de silenciar. Durante este siglo habrá un crecimiento significativo en el número de mujeres que decidirán participar activamente en la sociedad luchando por su derecho a realizar trabajos y actividades, hasta entonces, reservadas al hombre. El campo literario será uno de los primeros en los que la mujer intentará demostrar sus habilidades ya que su práctica no requiere utensilios especiales e inicialmente puede realizarse, incluso, sin salir de ese espacio íntimo reservado a la mujer que es el hogar doméstico. El paulatino acceso a la educación de la mujer provoca que, en ese momento, existiesen ya bastantes mujeres con la formación necesaria para desarrollar, dentro de este campo, una labor equivalente a la que desempeñaban muchos de los hombres que la ejercían. A partir de aquí será más frecuente encontrar ejemplos de ello, ejemplos que nos permitirán comparar sí, en la descripción de tipos, existen diferencias o no entre las voces masculinas y femeninas, por tanto, debemos buscar entre las publicaciones de la época, los artículos, de este tipo firmados por mujeres. El primer ejemplo lo tenemos en El Álbum del Bello Sexo o las españolas pintadas por sí mismas obra publicada en 1843[1] que proyectada inicialmente en dos volúmenes de cuarenta tipos de mujer cada uno; de los que finalmente sólo verían la luz dos o cuatro de ellos[2], y solo uno era obra de una mujer[3]. Adela Ginés y Ortiz es la autora de una serie de tipos femeninos que vieron la luz en el periódico madrileño La Iberia, ella acometerá, por primera vez y en solitario, la tarea de presentar tipos de mujer desde el punto de vista de otra mujer; son 27[4] tipos y se publicaron bajo el título de: Apuntes para un Album del bello sexo. Tipos y caracteres de la mujer Pero el libro que mejor ejemplifica el sonido de las voces femeninas, dada la variedad de escritoras que en él participan se publicará en 1881, será el último capítulo de este costumbrismo romántico y, comercialmente, no tendrá demasiado éxito, en opinión de su editor Juan Pons su publicación fue un fiasco que casi le lleva a la ruina pero, sin duda, es la iniciativa, en este sentido, más progresista del momento. La idea [5] de su publicación parte del editor catalán Juan Pons quien dentro de sus actividades editoriales mantenía una línea específicamente dedicada a la mujer y al mundo femenino. Cuando, a finales de 1880, una de sus publicaciones de mayor éxito Historia Universal de la Mujer[6], está finalizando piensa, para sustituirla, en una nueva de similares características, en cuanto a temática, presentación, ilustraciones, etc., el proyecto completo consta de dos publicaciones simultáneas y una destinada al público masculino y otra al femenino: su título sería Los españoles o Las españolas, según el caso, pintadas por si mismos/as, además de los textos iría ilustrado con grabados de Eusebio Planas grabador catalán de gran fama. La dirección literaria de la destinada los hombres fue dirigida y coordinada por José de Benjumea y para la de las mujeres piensa que la escritora que tiene mejores cualidades para desempeñar ese puesto es la escritora: Faustina Sáez de Melgar, la conocía de una colaboración anterior y conoce bien sus capacidades y posibilidades de relación el resto de escritoras. Faustina recibe la oferta[7] de Pons en París, ciudad en la que residía, y aunque al principio tienen algunas diferencias, básicamente, económicas, finalmente aceptará la oferta. Pons le había comunicado ya lo que pretendía con la obra que proyectaba:
“…este título por sí solo me parece revela ya una gran parte de mi plan. Pero salvo mejor parecer, y siempre dispuesto a introducir en el las mejoras de que mi plan sea susceptible, debo indicar que esta obra debiera tratar de los distintos caracteres y tipos de las mugeres españolas, desde la princesa por egemplo á la infeliz obrera, desde la desgraciada prostituta hasta la beata, ama de cura y mogigata. En fin la muger pintada en todas sus fases de la esfera social. Ademas podría describirse los distintos tipos que ofrece la diferencia de clima o tierra, pintándose por egemplo la castellana y la andaluza, la catalana y la gallega, etc. Por supuesto que esta obra tendrá que ser sumamente moral y hasta de doctrina en lo posible, si bien no dejaría de darle cierta amenidad la diverjencia fisica de las particularidades que distinga á cada uno de los tipos contenidos en tal obra.”[8]
Al mismo tiempo, Pons le indica que está abierto a sugerencias que mejoren su proyecto y, en este sentido, Faustina propone dos cuestiones, a nuestro juicio, importantes; la primera de ellas es la posibilidad de entregar[9], conjuntamente con la publicación, de las biografías y los retratos de las escritoras autoras de los tipos que se incluyan en el libro; nos interesa esta propuesta pues creemos que con ella, la escritora, consciente de que, posiblemente, en los tipos los tipos de mujer que se incluyan en el libro difícilmente va a ser posible presentar la mujer desde perspectivas renovadoras, introduce la realidad en él; mediante sus fotografías las lectoras podrán comprobar que las autoras de los artículos son seres de carne y hueso y al igual que ellas son: guapas, feas, jóvenes, viejas, etc., mediante sus biografías conocerán las dificultades que muchas de ellas han tenido que salvar para, finalmente, dedicarse a ejercer como escritoras, pudiendo convertirse en ejemplos a seguir. La segunda indicación que, creemos, Faustina hace[10] a Pons es la ampliación del ámbito geográfico de los tipos sugiriendo la inclusión de tipos de portugueses y americanos; con ello, el libro, cobraría un carácter internacional, podría comercializarse en estos países más fácilmente y las autoras tendrían mayor difusión y serían conocidas también en esos países. El editor acepta ambas propuestas y, por tanto, el título de la publicación se adecuará a las nuevas circunstancias pasando a denominarse: Las españolas, Americanas y Lusitanas pintadas por sí mismas[11], esta propuesta de ampliación de tipos se hará extensiva, también, a la vertiente masculina. [1] UCELAY DA CAL, M. Los españoles pintados por sí mismos (1843-1844). Estudio de un género costumbrista. México. Colegio de Médicos. 1951. Pág. 182. Nota 2. En esta ocasión nos adelantamos incluso a los franceses pues según esta autora: “Esta obra se anticipa catorce años, a su homónima francesa Les Femmes peintes par elles-mêmes, deriva de Les Français peints par eux-mêmes, que, como vimos es de 1858” [2] Sobre esta cuestión hay discrepancias aunque el estudio de JIMÉNEZ MORREL, I., La prensa femenina en España (desde sus orígenes a 1868). Madrid. Ed. De la Torre. 1992. Citado por JIMÉNEZ MORALES, Mª Isabel en su obra: Apuntes para un álbum del bello sexo. Tipos y caracteres de la mujer por la señorita Dª Adela Ginés y Ortiz. Madrid. Ed. Aytº. de San Agustín de Guadalix. 1995. Indica que fueron cuatro los tipos presentados en sus correspondientes entregas: firmados por Gertrudis Gómez de Avellaneda, Antonio Flores, Vicente Díaz Canseco e Inocencio Riesgo Le Grand. [3] UCELAY DA CAL, M. Op. Cit. Pág. 182: “La primera debida a Gertrudis Gómez de Avellaneda llevaba por título <La dama de gran tono>; y la segunda de Antonio Flores, <La colegiala>.” [4] Los tipos son: La mujer de recursos; La niña de moda; La simpática; La timorata; La burlona; La piadosa; La buena… nada más; La mujer fuerte, La embustera; La vanidosa; La fea, La mujer de su casa, La desarreglada; La amiga, La sosita; La soltera; La casada; La viuda; La coqueta, La mujer de negocios; La extraviada; La juiciosa; La madre, La rica, La orgullosa; La varonil, La instruida. [5]Archivo Faustina Sáez de Melgar a partir de ahora citaremos como: AFSM: Documentos (D091). Carta de Juan Pons de fecha 8 de octubre de 1880. [6] AFSM: Documentos (D0191) [7] AFSM: Documentos (D0190) [8] AFSM: ibid. [9] AFSM: Documentos: (D0192): “[…]He acogido con satisfacción el pensamiento de las biografías de las autoras, así como lo de dar sus retratos en uno ó dos grupos combinados artísticamente y hechos por un buen dibujante” [10] AFSM: Documentos: (D0194). En esta carta de fecha 27 de noviembre de 1880 Pons dice: “Me parece bien su idea respecto á los tipos portugueses, quedando Vd. en libertad de obrar como mejor le plazca en ese asunto.” [11] Para profundizar sobre algunos pormenores de esta publicación ver: SEGUÍ COLLAR, Virginia. “Una mirada sobre sí mismas” en AA.VV. Actas del Congreso Luchas de Género en la Historia a través de la imagen. Celebrado en Málaga del 27 al 29 de octubre de 1999. Málaga. UMA. 2000 (En imprenta). 3月4日 Análisis de la tipología femenina a través del género costumbrista (2)Juan de la Cruz es el artista grabador pero no es el autor todos los dibujos originales de la colección, sino que provienen de diferentes autores; en la portada su obra, él mismo, pide la colaboración de quienes conozcan tipos para que se los envíen y sí así lo hacen recibirán a cambio tantos ejemplares de la colección como tipos para reproducir le remitan; entre estos colaboradores[1] figuran: Manuel de la Cruz, Antonio Carnicero, Guillermo Ferrer, Luis Paret Alcázar, J. Ximeno, Josef Muñoz, Alfonso Bergaz, Juan Dávila e incluso dos de ellos son obra de una mujer: Agustina de Azcona. El campo literario tiene en su hermano Ramón uno de los mejores representantes del género; su obra, también, se vincula a referentes franceses, relacionándola con obras de Molier, Legrand y Dancourt. Escribe sobre todo: comedias, sainetes y zarzuelas, en ellas incluye tipos populares similares a los que hemos visto en los grabados de su hermano, los de mujer son especialmente ricos y variados. Centrándonos en los sainetes destacan: La Crítica, la Señora, la Primorosa y la Linda, obra considerada una sátira de los caracteres femeninos: relacionando a La Crítica con La Marisabidilla, especie de culta latinaparla; La Señora tiene delirios de grandeza, nada es para ella suficientemente encumbrado, detrás de La Primorosa se esconde La Petimetra, mientras La Linda se precia de bella y graciosa. En El fandango del Candil aparecen majos, majas, petimetres y petimetras. En La república de las mujeres[2], la acción se desarrolla en una utópica isla, paraíso femenino, donde los hombres se ven reducidos a la esclavitud y a las tareas domésticas, invirtiendo los papeles habituales del mundo civilizado, en ella las mujeres desarrollan roles, habitualmente, asignados a los hombres, su planteamiento puede considerarse avanzado ya que refleja capacidad en la mujer para asumir responsabilidades sin necesidad de hombre para ello; aunque, finalmente todo vuelve a la normalidad cuando ellas abandonan todas estas tareas, no propias de su sexo, ante la presencia de alhajas, piedras preciosas, adornos, etc. En Las escofiteras nos presenta el interior de una tienda de modas, planteando una de las actividades profesionales para las que consideraba a la mujer más capacitada siendo convencionalmente aceptada sin demasiada dificultad ya que era como una extensión de la que desempeñada, normalmente, en el seno del hogar doméstico; la tienda es visitada por petimetras y majas; las escofiteras atienden el negocio, bordan, cosen, confeccionan trajes a la moda. El personaje principal de Las castañeras picadas es una mujer que se dedica a la venta de castañas, muy habitual dentro del mundo madrileño, puede relacionarse con los tipos de venta ambulante, frecuentes en los gritos, casadas y de cierta edad que se dedican a la venta de diversos productos; finalizaremos esta lista de sainetes con uno en que se concentran los tipos regionales: Las provincias españolas unidas por el placer, en donde aparecen manchegas, vizcainas, gallegas, andaluzas, etc. Otro género cultivado por este autor es la zarzuela; citaremos como ejemplo algunas de las más representativas: Las segadoras de Vallecas y Las labradoras de Murcia, sus títulos ya indican, en sí mismos los personajes femeninos que plantean. La obra de Ramón de la Cruz es bastante numerosa y sería prolijo continuar enumerando obras y tipos. El siguiente momento que nos interesa se produce a principios el siglo XIX, los grabadores que de este momento son deudores de Juan de la Cruz pero van avanzando hacia el costumbrismo romántico que tendrá su momento álgido a mediados del siglo. Los principales son Miguel Gamborino sus Gritos de Madrid, Antonio Rodríguez con su Colección general de los trajes que en la actualidad se usan en España, principiada en el año 1801 en Madrid, José Ribelles y Helip con su Colección de trages. Rodríguez y Ribelles dividen el país en zonas y recrean tipos de cada una; serán por tanto regionales con cierto aire documental y madrileños, estos últimos, básicamente, inspirados en los gritos es decir: vendedoras callejeras; La obra de Antonio Rodríguez consta, básicamente, de 112 tipos[3]. Este autor nos ofrece una imagen general de España, que sigue siendo rural (excepto la capital) y regional caracterizada por la diversidad de trajes y costumbres. Son 53 tipos rurales, 47 urbanos de los cuales 37 corresponden a Madrid y siete de difícil clasificación y se dice que se encuentra inmersa en el mundo goyesco. En lo literario, aunque Ramón de la Cruz muere en 1794, su obra seguirá vigente y será muy popular perviviendo sus tipos. Por otro lado, a partir de una cierta fecha, comenzarán a publicar algunos de los escritores que pronto serán los mejores representantes del género y que nos conducen directamente con el Costumbrismo romántico pleno. Aunque los ejemplos son numerosos para estudiar este período nos centraremos en un tipo de libros que tuvieron una gran aceptación debido a lo cual su publicación será recurrente. La lectura de estos textos pone de manifiesto la tendencia dominante de la época que, básicamente, tiende hacia la crítica y la sátira resaltando, en general, las características negativas de todos los tipos que describen, tendencia que se acentúa cuando se trata de tipos femeninos. La serie de libros, a los que nos referimos tiene, nuevamente, unos precedentes europeos obras de factura similar publicadas en Francia[4] e Inglaterra[5] y que a partir de un cierto momento proliferaran en nuestro país; el primero de ellos será el publicado por Boix en 1843 con el título Los españoles pintados por sí mismos (1843)[6], editado en dos tomos con 99 tipos en total; 27[7] de ellos femeninos sus autores son todos hombres. Contiene ilustraciones de dibujos grabados por varios artistas, destacan las realizadas por Ubarrieta, Ortega, Alenza, Miranda, etc.. Las españolas pintadas por los españoles, publicado en 1871, que será, dentro de la serie, el que presente de manera más acentuada la mirada, crítica y negativa, del hombre hacia la mujer. Editado en dos tomos, sin ilustrar, incluye un total de 65[8] artículos de tipos femeninos; sus autores todos masculinos El titulado Las mujeres Españolas, Portuguesas y Americanas (1872), publicado en un solo tomo que incluye tipos 20 femeninos, todos de carácter regional[9] y todos obra de escritores masculinos. Ilustrado con grabados policromados que reproducen todos los tipos que presenta. Además de los señalados y ante el éxito de este tipo de libros podemos citar algunos otros que se publican también por estas fechas que mantienen la esencia del género: Doce españoles de brocha gorda, que no pudiendo pintarse a sí mismos me han encargado a mí, Antonio Flores, su retrato (1846), Los Valencianos pintados por sí mismos (1859), Los españoles de ogaño (1872) Habitualmente dadas las dificultades que la mujer ha tenido para acceder a la educación y a las diferentes actividades artísticas, los autores tanto plásticos como literarios son hombres, como consecuencia de ello ha sido su mirada y su visión del mundo la que presentado, al resto de la sociedad, la imagen y el mundo femenino. La nueva sociedad nacida de las transformaciones que conlleva la combinación de la Ilustración y la revolución industrial va exigir la democratización de la educación, permitiendo el acceso paulatino de la mujer a ella con el fin de capacitarla para desempeñar los papeles que, en ella, le están reservados. A partir de aquí encontramos una nueva situación ya que, si bien es verdad que esto le permite asumirlos y desempeñarlos siguiendo las convenciones establecidas, también es verdad que su acceso al conocimiento le permitirá, al mismo tiempo, tomar conciencia de su situación, de sus capacidades y del papel que, en la sociedad, le ha sido adjudicado, pudiendo, a partir de este conocimiento intentar cambiarlo.
[1] BOZAL FERNÁNDEZ, Valeriano. Opus Cit. 1988. Pág. 18. En este sentido habría que señalar que en autor en la portada de su obra invita a la participación con las siguientes palabras: “[...] advirtiendo que los curiosos de dentro o fuera de la Corte que gustasen comunicar algún dibujo de Vestuario existente en algún Pueblo, Valle o Serranía de la Península serán recompensados con otros tantos quadernos como figuras remitan en Carta ó sin ella [...]” [2] LAFRAGA, Francisco. “Introducción” en CRUZ, Ramón de la. Sainetes. Madrid. Ed. Cátedra. 1990. Pág. 43: Se relaciona con la obra de Marc-Antoine Legrand. Les Amazones modernes. [3] BOZAL FERNÁNDEZ, Valeriano. A. Rodríguez. Colección General de trages que en la actualidad se usan en España principiada en el año 1801.Madrid. Ed. Visor. 1982. Pág. 12 y 14.Indica que se le pueden añadir cuatro obras más con Modas de Madrid de 1804. [4] ALBORG, J.L. Historia de la literatura española. El Romanticismo. Vol. IV. Madrid. Ed. Gredos.1988. Op. Cit. Pág.. 739. “En mayo de 1839 apareció en París la primera entrega de Les Français, moeurs contemporaines. Pero a partir de la cuarta entrega se hizo cargo de la obra el famoso editor Curmer, que le dio mayor amplitud y cambio su título por el de Les Français peints par eux-mêmes.” [5] ALBORG, J.L. Op. Cit. Pág. 738. “El primer antecedente inglés, Heads of the People, se publicó en dos volúmenes en 1840-1841”. [6] BOZAL FERNÁNDEZ, Valeriano. “El Grabado popular en el período romántico”. En AA.VV. El grabado en España (siglos XIX y XX). Vol. XXXII de la Historia General del Arte. Summa Artis. Págs. 282-372. Madrid. Ed. Espasa Calpe. 1988. Menciona una reedición de la obra por Gaspar y Roig en 1851 que refunde los tomos originales en uno solo. [7] La patrona de huéspedes; La castañera; El ama del cura; La coqueta; La criada; La nodriza; El ama de llaves; La santurrona; La lavandera; La mujer del mundo; La cantinera; La gitana; La celestina; La casera de un corral; La politico-mana; La maja; La doncella de labor; La comadre; La actriz; La posadera; La viuda del militar; La monja; La colegiala; La cigarrera; La señora mayor; La prendera; La marisabidilla [8] La nerviosa; Ella es él; La niña casadera; La cuca; La militara; La futura; La literata; La viuda; La señorita cursi; Rosa la solterona; La colillera; La peinadora; La mujer del filósofo; La crónica…; Las comadres políticas; La celosa (boceto); La mujer sin tacha; La visitera; La fea; La enamorada; La mujer casadera; La económica; La pollita; La maldiciente; La siempreviva; La española neta; La habladora; La espanta-novios; La que va a todas partes; La supersticiosa; La elegante; La suegra; La cómica de la legua; La tertuliana de café; La bailarina; La aficionada; La pobre vergonzante; La pensionista; La que viene a menos; La pitonisa de barrio; La bonita y no más; La actriz de nacimiento; La que no quiso casarse; Cuatro mujeres; La modelo; La vieja verde; La curiosa; La conspiradora; La que va a caer; La séneca; La trapisondista; La duquesa; La que espera en el café; La que tiene muchos novios; La mogigata; La amable; Las que se pintan; La amiga; La suripanda; La mujer de empresa; La madre de la dama joven; La Venus caduca ; La cenicienta; La señora de pronto; La que lleva perro; La cómica de la legua. [9] La mujer de Álava (vendedora de pollos); La mujer de Albacete; La mujer de Alicante; La mujer de Almería; La mujer de Badajoz; La mujer de las Islas Baleares (Labradora de los alrededores de Palma de Mallorca); La mujer de Barcelona (Labradora o payesa de los alrededores de la capital, y traje de fiesta); La mujer de Burgos (Serrana de San Millán de Juarros); La mujer de Cáceres; La mujer de Cádiz; La mujer de las Canarias; La mujer de Castellón; La mujer de La Coruña; La mujer de Cuenca; La mujer de Gerona; La mujer de Granada; La mujer de Guadalajara (La alcarreña); La mujer de Guipúzcoa. 2月23日 Análisis de la tipología femenina a través del género costumbrista (1)Aunque el propio concepto de Ilustración parece contrario a los mitos y a todo lo inherente a ellos, la realidad es que la nostalgia de los mitos del comienzo procede de su propia esencia. El pensamiento ilustrado de una nueva sociedad de hombres libres e iguales le lleva a ver en los mitos del inicio una fuente de inspiración y de esta forma el mundo primitivo estará presente en el Siglo de las Luces[1]. Desde todas las ramas del conocimiento los mitos tomaron una nueva vitalidad; el movimiento romántico y la modernidad misma tienen en su base esta nueva manera de mirar al pasado. Se busca la experiencia con la naturaleza y la inocencia del principio. Basándose en esto comienza una revalorización de la infancia, la mujer, las gentes del pueblo; todos ellos en contacto directo con la naturaleza lo que les convertía en seres incontaminados e ingenuos. Se producirá, en general, una revalorización de la Historia y, en particular, de la cultura de cada pueblo que conlleva la búsqueda de la propia identidad en las distintas épocas pasadas y presentes. Esta filosofía está en la base del Romanticismo y de lo que se ha venido en denominar género costumbrista; teniendo en cuenta que el cuadro de costumbres y por lo tanto el Costumbrismo supone representar:
“[...] la transformación de España y revela aquellos aspectos de la realidad que escapan a la historia. Estudia y describe al pueblo, y el cambio surgido durante la transición del Antiguo Régimen a la sociedad urbana moderna”[2]
No debe extrañar, por tanto, que este tipo de obras despierte nuestro interés, ya que nos permite estudiar las modificaciones que tiene la imagen femenina durante el período. Este estudio tiene una doble vertiente: la plástica y la literaria, planteando la evolución de la imagen de la mujer, en uno y otro campo. Iremos desde el costumbrismo setecentista o neoclásico del s. XVIII hasta las últimas manifestaciones del costumbrismo romántico a finales del siglo siguiente. Respecto a las artes plásticas centraré el estudio en el campo del grabado dada su fuerte vinculación con la literatura al ser muy frecuente su inclusión en los libros, ya sea con una mera función comercial o de apoyo a la comprensión de los textos que ilustran; sobre todo teniendo en cuenta el gran auge y popularidad que este tipo de libro adquiere a lo largo del siglo XIX. La característica, del género costumbrista, que más nos interesa es, quizás, la que más le une con la modernidad convirtiéndole en un puente entre el Romanticismo y el Realismo, nos referimos a la actualización del tema o reproducción de escenas de la vida cotidiana la sociedad de la época; ya que esto es lo que nos permitirá estudiar la variación de tipologías de mujer más frecuentes de cada; veremos las diferencias que presentan según cada autor o campo artístico que las describa. Todo ello nos ayudará a juzgar la influencia que este tipo imágenes ha podido tener en la creación de esa imagen estereotipada que de la mujer tiene, en general, la sociedad y de qué manera los aspectos, en los que los artistas plásticos o literarios han hecho mayor hincapié, han condicionado la visión general que de la mujer existe en el imaginario colectivo de la sociedad occidental. Para no extendernos hemos seleccionado los artistas en los que nos vamos a centrar para realizarlo; dentro de lo que se conoce como costumbrismo setecentista, vigente según los expertos durante el siglo XVIII hemos elegido, en el campo de la plástica, al grabador más representativo del momento: Juan de la Cruz Cano y Olmedilla y en el campo literario a su hermano el escritor: Ramón de la Cruz Cano y Olmedilla. La relación de parentesco entre ambos nos parece algo más que coincidencia y no queremos dejar pasar la ocasión de mencionarla. El género costumbrista, en el campo literario tiene en España, según los expertos, precedentes importantes dado el tradicional realismo con que los artistas españoles tratan los temas siendo la novela picaresca el más claro de todos ellos; sin embargo, en la plástica esto sucede en menor grado y aunque es innegable la tendencia general al realismo en toda la pintura española precedente; la realidad es que en este campo artístico los pintores españoles se centraban, principalmente, en la pintura de historia o la religiosa, escaseando los ejemplos de pintura de género por su escasa valoración social; siendo, sin duda, ésta la causa por la cual los ejemplos que, normalmente, se citan como precedentes son obras de autores extranjeros como Houasse o Teniers, encuadradas dentro de la pintura de ascendencia holandesa o flamenca. Será el pintor Antonio Rafael Mengs quien impondrá en España el gusto que ya era dominante en Europa. Las pautas que Mengs marcará a los pintores que trabajan en la corte o en industrias dedicadas a la producción de artículos destinados a decorar los palacios reales, como la de Tapices de Santa Barbara, serán determinantes para el desarrollo del género; a partir de entonces artistas como: Goya, Bayeu o Castillo reflejaran en sus cartones para tapices estos nuevos gustos produciéndose una renovación en los temas al inspirar sus asuntos en los usos y costumbres del pueblo español El principal problema con el que se enfrentarán estos artistas será, como ya hemos indicado, la falta de referentes directos; las imágenes provenientes del grabado popular español tradicional no habían conseguido adaptarse a las nuevas modas, usos y costumbres. Por tanto, en general, todos los artistas españoles y en especial los grabadores tuvieron que buscar estos referentes en otros países entre los que destacan, especialmente, Francia e Italia. Esto es lo que hará, el grabador, Juan de la Cruz quien después de estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando acabará su formación en Francia donde tendrá acceso a todo un repertorio de tipos que le permitirá a su regreso a España acometer la obra considerada, hoy día, como más importante del periodo dentro de su género su: Colección de trajes de España. Tanto antiguos como modernos, y que contrariamente a lo que su título podría inducirnos a creer, no se inspiran en las habituales representaciones de figurines de moda francesa, sino en repertorios franceses como: Les Cris de Paris obra de Charles Nicolas Cochin le Fils, la obra del mismo título grabada por Ravenet y Le Bas sobre dibujos de Boucher que tenían su precedente inmediato en la de Watteau: Figures de diferant caracteres, de paysages et d’etudes dessignées d’apres la nature, a su vez los antecedes de la obra de Watteau puede buscarse en obras barrocas del XVII, holandesas o flamencas, y en la obra del italiano Giuseppe Maria Mittelli: Los gritos de Bolonia. La obra de Juan de la Cruz se compone de siete[3] cuadernos de doce figuras[4] cada uno, fechados entre 1777 y 1788, su temática es dispar ya que la clasificación de los tipos que presenta está muy diversificada y mezclada, existiendo tipos regionales, sociales, teatrales, etc. que introducen cierta confusión. En cuanto a las imágenes femeninas cabe decir: primero que son abundantes, ya que de los 84 grabados que se conservan 32[5] de ellos son femeninos puros y 8[6] incluyen imágenes de ambos géneros, lo que supone que la mujer aparece en más del 50% de los grabados existentes, porcentaje muy alto, sobre todo comparado con obras posteriores. Otra cuestión a valorar positivamente es, además de la abundancia de imágenes femeninas, el tratamiento dado a las mismas, ya que entre las 32 femeninas puras encontramos los siguientes tipos: 21 regionales, 10 de ellas al visualizarlas presentan características profesionales al representar mujeres con indumentaria regional pero realizando alguna tarea ya ésta agrícola o textil, o incluso ambas, 3 añaden matices sociales; 6 son tipos profesionales puros y los otros 4 son sociales, tres de ellos puros y el otro con matiz social. Por lo tanto el trabajo de la mujer, habitualmente obviado, está muy presente en la colección. [1] STAROBINSKI, Jean. “Le mythe au dix.huitième siecle”. En Crítique, noviembre 1977 (nº 366), pp. 975-997. Citado por JAUS, Hans Robert. Las transformaciones de lo moderno. Estudios sobre las etapas de la modernidad estética. Ed. Balsa de la Medusa. Madrid. 1995. Pág. 26 [2] RICO, Francisco. Teoría y crítica de la literatura española. Romanticismo y Realismo. Madrid. Ed. Crítica. 1982. Pág. 338. [3] BOZAL FERNÁNDEZ, Valeriano. “Prólogo” en Cruz Cano y Holmedilla, Juan de la. Colección de trajes de España. Tanto antiguos como modernos. Madrid. Ed. Turner. 1988. [4] Del último sólo conocemos 10 imágenes. [5] Gazetera, Naranjera, Maja, Pasiega, Paya, Petimetra con manto en la Semana Santa, Pescadera, Castellana vieja del Partido de Ávila, Chesa, Maragata, Verdulera, Aldeana charra del Partido de Salamanca, Catalana, Esclava de Puerto Rico, Arrendadora de la Huerta de Murcia, Criada, India del Perú, Española criolla de Lima, Señora Mallorquina, Pastora Mallorquina, Labradora Yvizenca, Menorquina, Menestrala, Roncalesa, Criada de Bilbao, Aldeana de las cercanías de Bilbao, Modista, Valenciana, Labradora de la Isla de Tenerife, Viuda Noble de las islas Canarias, Labradora de la Provincia de Betanzos. [6]De Español é India nace Mestizo; de Mestizo é India nace Collote; De Negro y Española nace Mulata; De Mulato Española nace Morisco; de Collote é India nace Chamizo; De Español e Morisca nace Alvino; Traje de Española; traje de Carolina; Una Gallega de Noya con un Gallego de Tuy bailando la Danza Primas; Traje de teatro a la antigua española. 2月18日 Una mirada sobre sí mismas (y 5)Planas nos presenta, en el segundo caso de los propuestos a <La pupilera> vestida de una determinada forma, situada en el comedor de su casa de huéspedes y dedicada a sus trabajos cotidianos. Al situarla en un espacio sociotemporal concreto la información que nos da sobre ella es rica y variada, no se limita a plasmar sólo aspectos físicos sino que le interesan también aspectos sociales. Con la imagen de Ortega sucede todo lo contrario, la mujer que representa podría ser <patrona de huéspedes> o cualquier otra cosa, su imagen queda mucho más ambigua. El intentar ceñirse a los textos de las escritoras y las indicaciones que Faustina le envía lleva a Planas a representar mujeres actuales y a concretar mucho más sus imágenes. Sobre este tema de la ilustración de la obra, se nos ocurre, también, preguntarnos una cuestión más: ¿Por qué Pons no se planteó la participación de mujeres en su vertiente plástica?. El reclamo de que se trataba de una: “obra dedicada a la mujer por la mujer”, estaría, entonces, plenamente justificado. Sin embargo, el editor no penso, en ningún momento encargar la realización de las ilustraciones ni a una ni a varias mujeres, aunque las razones que podía tener para hacerlo eran las mismas que le llevaron a pensar en la participación femenina en la parte literaria: la imagen de la mujer en el terreno de la plástica, también era mayoritariamente representada por el hombre, con las consiguientes desviaciones. La respuesta a la pregunta es sencilla, en este campo le sería mucho más difícil encontrar mujeres que pudieran realizar esa tarea. Pues, aunque era relativamente corriente que la mujer recibiera educación artística ya que “…el dibujo y, en menor medida, la pintura eran adornos agradables que debía poseer cualquier niña burguesa…”[1]; la realidad es que la dedicación de la mujer al estudio de las artes plásticas, en un grado que le permitiese desarrollarlas profesionalmente, tenía muchas dificultades, máxime sí cómo exigía el caso, se debía representar la figura humana, debido a su práctica exclusión de la clase del natural[2]. Eran pocas las mujeres capacitadas para acometer la ilustración de la obra planeada por Pons. Quizás entre esas pocas se encontraría: Adela Ginés y Ortiz, quién además de ser la autora de los artículos citados como antecedente de éste: Apuntes para un Álbum del bello sexo. Tipos y caracteres de la mujer, cursó estudios en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, exponiendo sus obras dentro de las Secciones Pintura, Escultura y Grabado en diversas Exposiciones Nacionales[3] y convirtiéndose en profesora de otras jóvenes que querían aprender estas especialidades artísticas El tema no se agota aquí, podríamos seguir comentando aspectos de la correspondencia entre Pons y Faustina en los que no hemos profundizado o proceder a estudiar a fondo los artículos de las escritoras y sus técnicas descriptivas, comparando los tipos con los las otras publicaciones, etc. Pero el espacio es limitado y no da para más. Creemos que lo expuesto confirma, la tesis propuesta, o al menos gran parte de ella. Cuando la mujer se describe a sí misma, hace hincapié en aspectos diferentes a cuando es descrita por el hombre y esto sucede así incluso en los casos en los en que su pensamiento general no difiere demasiado del masculino, o mejor dicho, en los que tiene asumidos los estereotipos por él impuestos. La cuestión de los estereotipos de mujer dominantes es compleja, ya que existen variantes, el que domina en este libro es: <El ángel del hogar> al que la mayoría de las escritoras no pueden sustraerse. Parte de las dificultades que tiene el dibujante para plasmar los tipos tienen su origen en esta cuestión; sus palabras, ya reproducidas en la pág. 11 son significativas, en ellas hace referencia a que las escritoras en la mayoría de los textos destacan su faceta de esposas y madres, siendo estos rasgos comunes y no diferenciales. Pensamos que la causa de que este prototipo tenga tanta fuerza y arraigo es que, en realidad, se trata de un método de lucha de la naciente burguesía, podríamos decir que forma parte de las revoluciones liberales. Si estudiamos el modelo de mujer[4] que durante el siglo XVIII estaba más de moda veremos que se trata de una mujer, con poca instrucción, incapaz de sostener una conversación, excepto si ésta versa sobre moda o frivolidades, dedicada al cortejo, etc; incapaz, por tanto, de asumir la dirección de su hogar y la educación de sus hijos. Cuando la mujer en cuestión pertenece a la aristocracia no existían demasiados problemas, ya que sus carencias eran suplidas por, criados, institutrices, educadores, etc.; el gran problema se presentaba cuando la mujer pertenecía a la burguesía o clase media, clase en proceso de formación que, en la mayoría de los casos, no puede permitirse esos lujos. Su lucha por poder y la realización de sus ideales pasa por la educación de sus miembros para que en su momento puedan asumir sus funciones. El control de su hogar y la educación de sus hijos se convierte en un tema prioritario, y pasa por la educación de la mujer que debe asumir este importante papel. La educación, en general, y de la mujer en particular se irá convirtiendo en uno de los temas estrellas, el proceso comienza ya en el s. XVIII pero será en el siguiente cuando se acometan las grandes reformas educativas. La educación de la mujer al principio será restrictiva, pero poco a poco conseguirá acceder a ella en igualdad de condiciones que el hombre. Con ello el hombre le habrá proporcionado una potente arma que le capacitará para darse cuenta de su situación y a partir de ahí podrá intentará cambiarla. Las escritoras de este libro se encontraban en este proceso. Casi todas ellas, mencionan la necesidad de que la mujer acceda a la educación, como paso previo a la asunción de su papel en la sociedad, ya sea éste de tipo familiar o profesional. Teniendo, en muchos casos, especial interés en destacar que el desarrollo de su faceta profesional no debe impedirle ocuparse de su hogar; es decir, son partidarias de simultanear y compatibilizar ambas tareas. En la actualidad este tema no está superado y sigue suscitando interés. La cuestión de la libertad y posibilidades de elección pasa por la igualdad de oportunidades, pero esto no asegura el éxito, ya que deja abierta la posibilidad de error, y la frustración puede llegar por no cumplir las expectativas previstas sean éstas profesionales o familiares. BIBLIOGRAFÍA
Artigas Sanz, Mª del C. El libro romántico en España. CSIC. Madrid. 1953 AA.VV. Las mujeres españolas, lusitanas y americanas pintadas por sí mismas. Ed. J. Pons. Barcelona. 1882. AA.VV. Las españolas pintadas por los españoles. Imp. J.E. Morete. Madrid, 1871. AA.VV. Los españoles pintados por sí mismos. Ed. Dossat. Madrid. 1992. Edición facsimilar de la publicada en Madrid en 1843. AA.VV. Las mugeres españolas, americanas y lusitanas, pintadas por sí mismas. Ed. Juan Pons. Barcelona. 1882. AA.VV. Las mujeres españolas, portuguesas y americanas. Ed. M. Guijarro. Madrid. 1872. Alborg, J.L.. Historia de la literatura española. El Romanticismo. Vol. IV. Ed. Gredos. Madrid. 1988 Borí, S. Tres maestros del lápiz de la Barcelona ochocentista: Padró, Planas y Pellicier. Ed. Milla ([La Neotipia]). Barcelona. 1945. Bozal, V. Los españoles pintados por sí mismos y la Ilustración Romántica. Boletín del Museo e Institución Camón Aznar. Zaragoza. 1980 Bozal, V. “La estampa popular en el siglo XVIII” en AA.VV. El Grabado en España (XV-XVIII). Ed. Espasa Calpe. Col. Summa Artis. Tomo XXXI. Madrid. 1988 Bozal, V. “El Grabado Popular en el período romántico” en: AA.VV. El Grabado en España (siglos XIX y XX). Ed. España Calpe. Col. Summa Artis. Tomo XXXII. Madrid, 1988, págs. 283-372. De Diego, E.. La mujer y la pintura del XIX español. Ed. Cátedra. Madrid. 1987. Jiménez Morrel, I. La prensa femenina en España (desde sus orígenes a 1868). Ed. De la Torre. Madrid. 1992. Ginés Ortiz, Adela. Apuntes para un álbum del bello sexo. Tipos y caractéres de la mujer. Imp. De los Sres. Rojas. Madrid. 1874. Jiménez Morales, Mª I. Apuntes para un álbum del bello sexo. Tipos y caracteres de la mujer por la señorita Dª Adela Ginés y Ortiz. Ed. Auto. Ed. San Agustín de Guadalix. Madrid. 1995. Martín Gaite, Carmen. Usos amorosos del dieciocho en España. Ed. Anagrama. Madrid. 1972. Ortiz de la Puebla, Vicente. Historia Universal de la Muger. 2 vols. Ed. J. Pons. Barcelona. 1881. Planas, Eusebio. Historia de una mujer colección de 50 cromos. Barcelona. Simón Palmer, Mª del Carmen. Escritoras españolas del siglo XIX. Manual bio-bibliográfico. Ed. Castalia. Madrid. 1991 Ucelay Da Cal, M.. Los españoles pintados por sí mismos (1843-1844). Estudio de un género costumbrista. Colegio de Médicos. México. 1951 FUENTES DOCUMENTALES AFSM: Archivo particular de Faustina Sáez de Melgar.
NOTA: Una mirada sobre sí mismas es un trabajo que fue presentado como Comunicación en el Congreso Luchas de género en la Historia a través de la imágen realizado en Málaga y está publicado en el Tomo III de sus actas en 2001 [1] De Diego, E.. La mujer y la pintura del XIX español. Ed. Cátedra. Madrid. 1987. Pág. 167-8 [2] De Diego, E. Op. Cit. Pág. 190 [3] Comprobada su participación en las Exposiciones Nacionales de 1884, 1887, 1891 y 1900. Según consta en los catálogos de las Exposiciones Nacionales correspondientes esos años. [4] Martín Gaite, C. Usos amorosos del dieciocho en España. Ed. Anagrama. Madrid. 1972. Este estudio presenta el modelo de mujer al que no referimos. 2月13日 Una mirada sobre sí mismas (4)El gráfico de la fig.2 presenta el resultado de la comparación de los tipos de mujer de estos tres libros y el que nos ocupa, una vez clasificados siguiendo los criterios anteriores, permitiéndonos analizar las tendencias, tanto las generales como las individuales de los tipos incluidos en cada uno de ellos. El siguiente tema importante que debemos tratar es la imagen plástica que Pons quería darle a su publicación. Estaba, en cierto modo, especializado en obras de lujo, lo que implicaba que sus libros, además de tener un cierto tamaño y un buen papel, debían estar ilustrados. En esta ocasión volvió a elegir a un artista con el que ya tenía contactos profesionales: Eusebio Planas, considerado[1]: “El genio indiscutible de las elegancias femeninas”. Formado en la Escuela de la Lonja y en el estudio del grabador Ribó, había perfeccionado sus técnicas en París con el litógrafo Emilio Lassalle. El conocimiento que adquiere allí sobre las técnicas de reproducción litográfica le permite dar un sentido moderno a la ilustración de libros en España siendo considerado, en este sentido, un revolucionario. La litografía se empezó a utilizar en Barcelona hacia 1820 cuando la casa francesa Brusi instaló una de sus delegaciones, pero será a partir de 1857 cuando llegue a su máximo esplendor, debido, sobre todo al fuerte desarrollo del movimiento editorial; basado especialmente en las publicaciones por entregas, en su mayoría ilustradas. Eusebio Planas colaborará con casi todos los editores del momento, consiguiendo prestigio y posición social. Cuando Pons le propone la ilustración de su nueva obra, Planas tiene muchos compromisos, acepta el trabajo pero va demorando su realización o al menos espaciando la entrega de láminas; hace alguna, las necesarias para mantener el compromiso y no perder el encargo, aunque realmente no acomete el grueso de la obra hasta bien mediado el año siguiente. El editor informa de estos extremos a Faustina en sus cartas de 27 de noviembre de 1880 y la situación continúa igual en abril de 1881:
“Me es absolutamente imposible enviarle el proyecto para la fecha que me indica; toda vez que el Sr. Planas, por efecto de compromisos contraidos anteriormente con otras casas, no puede empezar los trabajos hasta año nuevo”[2]
“Tocante a pruebas de láminas siento mucho no poder complacerla en remitirselas, porque el dibujante Sr. D. Eusebio Planas á causa de sus muchísimas ocupaciones no me ha podido entregar hasta ahora mas que el dibujo de <La poetisa romántica> que lo tiene el grabador, sin embargo mañana mismo voy á tener una entrevista con el citado Sr. á fin de activar dichos trabajos […]A proposito del Sr. Planas creo sería muy conveniente le escribiera Vd. directamente una cartita y me la incluyera en una de las mias ó cuando menos me pusiera un párrafo en una de ellas para él á fin de ver si lograba Vd. mejor que yo que activara nuestro trabajo, pues no puede Vd. formarse una idea de lo que me cuesta á mi lograrlo.”[3]
Ante estas dificultades, Faustina propone a Pons, dado que ella reside en París y tiene buenos contactos en este campo, encargar las láminas a algún artista francés. Sin embargo, el editor[4] prefiere esperar a Planas, al que encuentra más apropiado, temiendo, por otro lado, el afrancesamiento de los tipos. La correspondencia que Pons mantiene con Faustina refleja también la preocupación de ambos por la relación que debía existir entre textos e ilustraciones o lo que es lo mismo imagen literaria e imagen plástica. Incluimos a continuación algunos ejemplos de esto:
“Me es absolutamente imposible enviarle el proyecto para la fecha que me indica; toda vez que el Sr. Planas, por efecto de compromisos contraidos anteriormente con otras casas, no puede empezar los trabajos hasta año nuevo. Esto no obstante, sirvase Vd. remitirme algunos asuntos de lámina más, y especialmente el de la cubierta que la haremos en cromo”[5]
“Siento mucho no poder complacerla en lo de esperar á que reuna unos cuantos artículos para mandármelos, pues el dibujante los necesita para hacer los grabados, por lo que le agradeceré me los vaya mandando conforme los vaya recibiendo”[6]
“Si por fin se decide, podría Vd. remitirme cuanto antes el mayor número posible de asuntos, para que el dibujante con tiempo fuera preparando la ilustracion de las primeras entregas”[7]
“No deje Vd. en consecuencia de mandarme algunos asuntos para láminas con la correspondiente esplicación para que en su vista y con los originales delante pueda el Sr. Planas desempeñar mejor su cometido”[8]
El editor había dejado claro a las escritoras que sus trabajos debían ser inéditos, no admitiendo ninguno que hubiese sido ya publicado; No sucede lo mismo con las láminas de Planas al que permite utilizar algunas litografías incluidas en obras anteriores como: Historia Universal de la mujer con la que hay tres coincidencias: <La mujer norte-americana>, <La madre joven> y <La mujer mexicana>; o su obra Historia de una mujer, colección de 50 cromos, de la que toma también alguna imagen de mujer[9], aunque en esta ocasión no figuran como tipos, sino que aparecen en escenas de la historia. Las escritoras habían ido enviando sus artículos, Faustina ha ido aportando ideas para la realización de las láminas…, pero el dibujante, al parecer, no encontraba notas características en los tipos que se retrataban en los textos, Pons lo expresa así:
“Según opinion de las personas que han leido los artículos, incluso el mismo Planas que rotundamente me ha dicho que ni <La Señora de su casa en Andalucía>, ni <La señorita rica>, ni <La aristócrata de Aldea>, ni >La costurera de aldea>, ni <La enamorada andaluza>, ni tantos otros, sabe como representarlos, pues los hijos son de todas partes y no ofrecen especialidad alguna”[10]
Quizás ésta sea la causa de la repetición de imágenes. Aunque Planas está considerado como uno de los artistas que mejor representa en imágenes los textos que ilustra[11], en esta ocasión le cuesta trabajo hacerlo. Su tipo de mujer está bien logrado plásticamente: la proporción, el volumen, la situación en el espacio compositivo, el movimiento, etc. Pero… en muchos casos es el mismo modelo, la misma mujer, lo único que cambia es el escenario. Quizás, en un momento dado, tiene tal costumbre de dibujar mujeres y tantos compromisos que, cuando tiene dificultades se limita a repetir (Fig. 8). Planas ilustró muchos tipos de libros, algunos de ellos, como es el caso que nos ocupa, han sido calificados de costumbristas, a pesar de esto Borí, en su estudio sobre el artista, citando a alguien a quien no menciona, afirma que: “no fue un costumbrista, ni se interesó por la picaresca social, ni del romanticismo, aprendió la sublimación estética de la imagen fea o contorsionada, características todas ellas que lo diferencia del arte Gavarni”. Los criterios de esta definición quizás sean demasiado restrictivos, actualmente estos se han ampliado y Planas puede incluirse en este movimiento, o al menos esta faceta de su obra; sin que en ello haya nada peyorativo, simplemente se trata de un artista que refleja fielmente los usos y costumbres de la sociedad de su época, la actualización del tema es precisamente una de sus virtudes más destacadas y la que le acerca más la modernidad. Su obra, ya citada, Historia de una mujer, colección de 50 cromos, nos relata en imágenes la vida de una mujer, las diferentes fases de su descarrío y su arrepentimiento final con la tópica entrada en un convento de la descarriada. Son 50 litografías a todo color y de gran tamaño, con algún diálogo o breve leyenda al pie, imágenes que nos remiten, salvando las distancias, a Hogarth y sus críticas didáctico-sociales[12]. El primer tomo que se publica de Las mugeres españolas, americanas y lusitanas. Pintadas por sí mismas, incluye 29 láminas: La portada de presentación del libro (Fig.1) y veintiocho tipos de mujer. Las diferencias que existen entre estas láminas de Planas y las que habían ido apareciendo en los libros costumbristas citados, sin entrar a valorar la diversidad de técnicas utilizadas, son sustanciales y denotan avances hacia actualización y modernidad. Las mujeres de Planas, se visten a la moda del momento, se mueve en espacios concretos que permiten al observador conocer aspectos de su vida cotidiana. En general este tipo de imágenes[13] proviene de la imagen popular, deriva del costumbrismo ochocentista y se mueven dentro de la estética rococó/romántica, teniendo también sus antecedentes en Francia e Inglaterra al igual que ocurre con los textos literarios. Pero la <actualización del tema> y por tanto la actualización de la imagen plástica proviene de los textos de las escritoras, hemos elegido dos ejemplos para hacer un ejercicio de comparación que nos permita verificarlo. Si tomamos los tipos: <La mujer del gran mundo> (Fig. 3) y <La Pupilera> (Fig. 5) realizados por Planas y los comparamos con sus equivalentes, realizados por Ortega para Los Españoles Pintados por sí mismos: <La mujer del mundo> (Fig. 4) y <La patrona de huéspedes> (Fig. 6); veremos que en el primer caso la sola visión de las imágenes modifica el tipo. Planas siguiendo los textos de Patrocinio de Biedma dibuja a una gran dama: improductiva, lujosa, sofisticada; una sola mirada nos permite apreciar que el mundo al que se refiere su título, es muy amplio, sobre todo comparado con el de su equivalente, ya que Ortega, siguiendo la pauta de Rodríguez Rubí autor del texto, lo que hace es presentarnos a una mujer dedicada a la profesión más vieja del mundo, de un mundo bastante reducido. [1] Borí, S. Tres maestros del lápiz de la Barcelona ochocentista: Padró, Planas y Pellicier. Ed. Milla ([La Neotipia]). Barcelona. 1945. Todos los datos que aparecen relativos a Eusebio Planas están tomados de este estudio. [2] AFSM: Documentos: (D0194) [3] AFSM: Documentos (D0200) [4] AFSM: Documentos (D0201) podemos leer: “Siento mucho no poder complacerla respecto á que haga las láminas un dibujante de esa, pues aparte de que el Sr. Planas es a propósito para esa clase de dibujos, temo que un dibujante francés nos hiciera los tipos afrancesados, lo cual tratándose de una obra de la índole de la nuestra no conviene en manera alguna.” [5] AFSM: Documentos: (D0194) [6] AFSM: Documentos: (D0196) [7] AFSM: Documentos (D0193) [8] AFSM: Documentos (D0200) [9] Los tipos tomados o derivados de imágenes de la obra de Planas son: <La modista> y <La madrileña> [10] AFSM: Documentos (D0209) [11] Artigas Sanz. Mª del C. El libro romántico en España. DSIC. Madrid. 1953. Pág. 153: “Planas fue uno de los artistas más populares. Además de sus cualidades como dibujante, logra siempre que sus figuras y escenas respondan a lo creó el escritor.” [12] Obras como La carrera de una prostituta, La carrera del libertino, etc. [13] Ver Bibliografía donde se relacionan algunos de los estudios de Bozal en estos temas 2月9日 Una mirada sobre sí mismas (3)Hasta aquí la relación de tipos de mujer que sabemos que Pons tenía en cartera y que como ya hemos dicho al no publicarse el segundo tomo quedaron inéditos. ¿De qué depende la selección de tipos que hace Pons?, ¿Hasta que punto permite en esto la intervención de las escritoras? ¿Pueden éstas plasmar en los artículos su pensamiento? ¿Hasta qué punto éste se ajusta o supera al estereotipo de mujer dominante?. Hemos visto como Pons fija sus pretensiones[1] y hace referencia a su especial interés en que la obra sea “sumamente moral y hasta de doctrina en lo posible”, está es la primera indicación que hace al respecto, pero no es la única. Dado que la directora literaria reside en París, Pons se vale de su común amigo Rafael del Castillo, para organizar los artículos y controlarlos; así lo expresa[2] en su carta de 30 de septiembre de 1881: “El amigo Castillo á quien tengo dado el encargo de revisar los originales y ordenarlos, no estando Vd. aquí […]”.
La propuesta de Pons está encaminada a incluir tipos femeninos preferentemente regionales y generales, y lo deja claro en otro párrafo de la carta anterior:
“ […] se trata de la <Las Mugeres pintadas por si mismas> y estas mugeres han de ser, la Andaluza, la Catalana, la Aragonesa, la Asturiana, etc., y después de estos tipos matrices, por decirlo así pueden y deben ponerse los especiales que en cada localidad existan y los que generales de todos, como la Romántica, la Marisabidilla, la Santurrona, la Pupilera, la Monja, etc. Esto es lo que yo creo que debe ser y lo que he consultado no solo con el amigo Castillo, sino con otras personas competentes también y todas estan conformes”.
La intransigencia del editor es absoluta cuando, ante lo que al parecer puede haber sido un consejo de la escritora dice:
“Amiga mia, no me aconsejo de escritoras mas que en aquello que esta conforme con mis ideas y mis propósitos”
El libro, sin embargo, contiene bastantes artículos en los que destacan aspectos profesionales de la mujer, en total son más de treinta sí sumamos los estrictamente profesionales y los regionales que presentan connotaciones del mismo tipo. El cuadro comparativo (fig. 2) que analiza los tipos y los relaciona con los incluidos en otros libros anteriores de similar factura, pone de manifiesto que son parte importante en el conjunto de la obra. ¿Fueron las escritoras las que con sus artículos modificaron, sutilmente, los planes del editor; introduciendo así aspectos que, en cierto modo, cuestionaban el modelo tipificado dominante y ponían sobre el tapete una faceta no reconocida: el trabajo que realizaban las mujeres en la sociedad?. Quizás pueda criticárseles que eligen profesiones tradicionales, que escasean los ejemplos de nuevas profesiones a las que la mujer iba teniendo acceso, pero no deja de estar claro su interés en poner de manifiesto aspectos de la mujer en muchos casos obviados y escasamente citados. En el apartado de actitudes o roles sociales se produce también cierta abundancia de tipos tradicionales y a veces tópicos. Entre los artículos que sabemos quedaron inéditos encontramos algunos que nos permiten vislumbrar a una mujer más moderna: La mujer de nuestros días, la mujer de carrera. En este sentido, es significativo, considerar los antecedentes que las escritoras presentan en relación con este tipo de artículos y el influjo que al parecer la participación en esta obra produce en sus actividades posteriores. Veremos algunos ejemplos: Virginia Aubert (Felicia) había publicado en septiembre de 1877 en El Correo de la Moda: “La mujer de Cuba”. Patrocinio de Biedma, escribió en Junio de 1890 en El Resumen el artículo “La mujer en la sociedad moderna”. Joaquina Balmaseda ya en diciembre de 1862 en La Educanda había publicado “La gitanilla” y en El Correo de la Moda en Julio de 1872 el artículo: “La mujer artista”. En 1849 Antonia Díaz Fernández de Lamarque había publicado en la revista sevillana “Álbum de las Bellas“ la poesía: “A una coqueta”. Faustina Sáez de Melgar había sido autora de un libro, editado por Pons, titulado “Rosa, la Cigarrera de Madrid”. Blanca de los Ríos, en noviembre de 1884 vuelve a publicar “La hija del pueblo (costumbres sevillanas)”, en El Correo de la Moda y es también autora de “La gitana”, tipo tradicional de nuestra literatura con fuertes aromas cervantinos como corresponde a una experta en temas literarios del siglo de Oro español, con varios trabajos sobre el tema, entre los que destacan los relativos a Tirso de Molina y sobre todos ellos el que fue leído en la conferencia que tuvo lugar en el Ateneo madrileño en marzo de 1910 bajo el título: “Las mujeres en Tirso”. Concepción Jimeno de Flaquer publica en El Correo de la Moda en junio de 1876 “La coqueta”; es ésta última autora la que presenta mayores influencias “a posteriori” ya que a partir de esta fecha publica gran número de artículos de este tipo, básicamente en El Correo de la moda y el Álbum Hispano Americano: “La dama mexicana”, “La mujer de nuestros días”, “La mujer médico”, “La mujer estudiosa”, “Las heroínas catalanas”, “La mujer ideal”, “La varina, pescadora portuguesa” y los libros: “La mujer juzgada por la mujer” (1882) y “La mujer intelectual” (1901). Vemos que entre los artículos hay títulos incluidos ya en la obra que nos ocupa; otros forman parte de los que quedaron inéditos y algunos son, al parecer, nuevos aunque no podemos asegurar que no formaran parte de los que Pons dejó inéditos pues no conocemos la lista completa de artículos que tenía en cartera.[3] Al principio, la elección de los tipos por parte de las autoras fue libre; cada una fue proponiendo los que le interesaban y, salvo que ya hubiese sido elegido por otra, no existieron demasiados problemas. Elegían en función de sus intereses: conocimientos sobre el tema, afinidades regionales, etc.. A partir de noviembre de 1881 Pons comienza a enviar una circular[4] restrictiva en la que bajo el título: “Tipos que deben hacerse” figuraban sólo los de carácter general y regional; debiendo las escritoras elegir sobre ellos. El editor argüía[5] motivos de duplicidad, etc., pero no cabe duda de que también se servía de ella para controlar los artículos. El valor literario de los textos es variado, al ser una obra colectiva, no todas las autoras tenían la misma calidad, algunas de ellas son verdaderas profesionales, sin embargo, otras aun habiendo tenido algunas experiencias literarias, acceden a participar en la obra por su amistad con Faustina, no creyéndose merecedoras de ello. La cuestión económica continúa estando presente en la correspondencia y quizás fuera determinante para que algunas de las escritoras con las que Faustina inicialmente contactó no aceptaran su propuesta, aunque en ningún momento se hace alusión a ello. Lo que sí consta es que ella y algunas otras escritoras, de las que participaron, estaban de acuerdo en que se les pagaba poco y así se lo hicieron saber al editor. Pero él hace caso omiso y fija los honorarios independientemente de la categoría de la escritora o de la calidad del artículo; en su carta del 11 de noviembre de1880 le dice así:
“ […] había calculado en el presupuesto de la publicacion espresada, que el masimo que por honorarios me era posible consignar es de cien reales por cada pliego de ocho páginas, que es la cantidad que pago por la <Historia Universal de la Mujer>”[6]
El editor es plenamente consciente de la variada calidad de los textos, sin embargo, como vemos elige como parámetro para determinar su precio su extensión o lo que es lo mismo prima la cantidad por encima de la calidad, equiparando, en este aspecto, a hombres y mujeres.
“Yo comprendo que lo que abono por cada pliego de impresión es poco, pero también comprendo que ni casi por la mitad de ese precio se pueden tomar, y me parece que Vd. debía no haber dicho a ninguna de las Señoras el precio que yo abonaba, sino que pagaba á razón de doce reales por plana de tres mil letras, ó sea a peseta la cuartilla de mil, de este modo el artículo que hubiese tenido veinte cuartillas, sabía Vd. que no debía dar mas de cuatro duros, y esto le hubiese permitido poder pagar algunas de las plumas más distinguidas á mayor precio. Asi es como se hace en <Los hombres> y yo crei que Vd. lo arreglaría, sino de este modo, de otro parecido.”[7]
Esta diferencia de calidad en los trabajos, no es algo exclusivo de esta obra, sino que es más bien una nota característica de la mayoría de las obras colectivas, que se sirven no sólo de escritores consagrados sino de los que podíamos llamar ocasionales o circunstanciales; les sucede lo mismo a las obras anteriores del mismo tipo. Entre las que destacan, ciñéndonos al ámbito español, las tres siguientes: Los españoles pintados por sí mismos (1843), editada en dos tomos con 99 tipos en total; 27[8] de ellos femeninos. Existen quince coincidencias. Los autores todos hombres, excepto: Fernán Caballero que es autora de cuatro tipos, todos ellos masculinos. Ilustrado. Las españolas pintadas por los españoles (1871), editado en dos tomos con un total de 65[9] tipos todos ellos femeninos. Los autores son todos masculinos. No contiene ilustraciones. Las mujeres españolas, portuguesas y americanas (1872). Un tomo que contiene 20[10] tipos de mujer, todos ellos escritos por hombres. Ilustrado.
[1] Último párrafo de la segunda cita. Presenta la opinión expresada por Pons. [2] AFSM: Documentos (D0209) [3] Simón Palmer, Mª Carmen. Escritoras españolas del siglo XIX. Manuel bio-bibliográfico. Ed. Castalia. Madrid 1991. Recoge datos de todas las escritoras citadas y sus publicaciones. [4] AFSM: Documentos (D0244) [5] AFSM: Documentos (D0213) [6] AFSM: Documentos (D0193) [7] AFSM: Documentos (D0209) [8] La patrona de huéspedes; La castañera; El ama del cura; La coqueta; La criada; La nodriza; El ama de llaves; La santurrona; La lavandera; La mujer del mundo; La cantinera; La gitana; La celestina; La casera de un corral; La politico-mana; La maja; La doncella de labor; La comadre; La actriz; La posadera; La viuda del militar; La monja; La colegiala; La cigarrera; La señora mayor; La prendera; La marisabidilla [9] La nerviosa; Ella es él; La niña casadera; La cuca; La militara; La futura; La literata; La viuda; La señorita cursi; Rosa la solterona; La colillera; La peinadora; La mujer del filósofo; La crónica…; Las comadres políticas; La celosa (boceto); La mujer sin tacha; La visitera; La fea; La enamorada; La mujer casadera; La económica; La pollita; La maldiciente; La siempreviva; La española neta; La habladora; La espanta-novios; La que va a todas partes; La supersticiosa; La elegante; La suegra; La cómica de la legua; La tertuliana de café; La bailarina; La aficionada; La pobre vergonzante; La pensionista; La que viene a menos; La pitonisa de barrio; La bonita y no más; La actriz de nacimiento; La que no quiso casarse; Cuatro mujeres; La modelo; La vieja verde; La curiosa; La conspiradora; La que va a caer; La séneca; La trapisondista; La duquesa; La que espera en el café; La que tiene muchos novios; La mogigata; La amable; Las que se pintan; La amiga; La suripanda; La mujer de empresa; La madre de la dama joven; La Venus caduca ; La cenicienta; La señora de pronto; La que lleva perro; La cómica de la legua. [10] La mujer de Álava (vendedora de pollos); La mujer de Albacete; La mujer de Alicante; La mujer de Almería; La mujer de Badajoz; La mujer de las Islas Baleares (Labradora de los alrededores de Palma de Mallorca); La mujer de Barcelona (Labradora o payesa de los alrededores de la capital, y traje de fiesta); La mujer de Burgos (Serrana de San Millán de Juarros); La mujer de Cáceres; La mujer de Cádiz; La mujer de las Canarias; La mujer de Castellón; La mujer de La Coruña; La mujer de Cuenca; La mujer de Gerona; La mujer de Granada; La mujer de Guadalajara (La alcarreña); La mujer de Guipúzcoa. 2月1日 Una mirada sobre sí mismas (2)
La escritora aceptará la colaboración a pesar de que el editor no accede a sus pretensiones económicas; seguramente no podía permitirse el lujo de rechazar una oferta así, aunque ésta no cumpliera todas sus expectativas. Probablemente valoró también otros aspectos: como el prestigio y publicidad que podía conseguir si la obra tenía éxito, dadas las posibilidades de venta en Portugal e Hispanoamérica, lugares con los que tenía relaciones comerciales y editoriales. La propuesta de Pons, además de la dirección literaria de la obra, incluye una invitación a la participación en el proyecto sugiriendo las ideas que considere que pueden mejorarlo. El siguiente párrafo demuestra que Faustina también acepta esta invitación:
“[…]He acogido con satisfaccion el pensamiento de las biografías de las autoras, así como lo de dar sus retratos en uno ó dos grupos combinados artisticamente y hechos por un buen dibujante”[1]
A juzgar por el contenido de la correspondencia puede interpretarse que la escritora hace varias sugerencias como mejora de la publicación; la primera supone introducir en la obra una nueva imagen de la mujer; ya no estamos hablando de las descripciones, o de los retratos pintados, más o menos estereotipados de mujeres, sino de las biografías y fotografías de las autoras. Quien compre la publicación tendrá en sus manos una imagen real de ellas, mujeres que realizan una actividad profesional: literaria, periodística, educativa, etc. La lectura de sus biografías les permitirá conocerlas mejor, sabrán de las dificultades que, en general, tuvieron para conseguir llegar realizar sus distintas actividades profesionales. Por sus fotografías comprobaran que se trata de mujeres absolutamente normales; guapas, feas, gordas, flacas, mayores, jóvenes, etc. con un denominador común: todas y cada una de ellas han sido conscientes de sus capacidades y han luchado para desarrollarlas, empleando toda su voluntad y tesón, demostrando que es posible hacerlo, pudiendo servir de ejemplo a cualquier mujer que se lo proponga y esté dispuesta a intentarlo. Nos preguntamos sí Faustina al hacer la propuesta se dio cuenta de su alcance, sí la apreciaba en todo su valor. ¿Intuía la escritora que así parte de lo que no supieran o no pudieran expresar en los artículos quedaría mejor expuesto en sus biografías?. Que sus trayectorias vitales presentaban ese nuevo modelo de mujer que aunque la sociedad, preocupada por sus efectos, procuraba ocultar, no por ello dejaba de estar ahí. La segunda propuesta es la ampliación del ámbito geográfico al que debían circunscribirse los tipos. Hemos visto cómo Pons cuando se refiere a su nueva obra habla únicamente de mujeres españolas. ¿Fue una iniciativa de Faustina que se incluyera, cómo finalmente sucede, a las mujeres americanas y lusitanas?. Como punto de apoyo de esta tesis está la carta que el 27 de noviembre de 1880 le remite Pons, en la que le dice.
“Me parece bien su idea respecto á los tipos portugueses, quedando Vd. en libertad de obrar como mejor le plazca en ese asunto.” [2].
La primera preocupación de la directora literaria, una vez que acepta serlo, será contactar con las otras escritoras[3], presentarlas el proyecto e invitarlas a colaborar en él. Entre los documentos de su archivo particular figura una relación[4] de noventa y dos de ellas, con nombres, seudónimos y en muchos casos su dirección. La mayoría son españolas aunque incluye algunas cubanas, mejicanas y portuguesas. La participación es nutrida pues sólo en el Tomo I ya colaboran cuarenta. A pesar de sus esfuerzos[5], la respuesta de escritoras portuguesas y americanas es escasa, y para describir algunos de sus tipos, debe recurrir a mujeres españolas que por unas u otras razones conocen estas nacionalidades y pueden ejecutar el encargo con verosimilitud: este es el caso de Josefa Estevez de G. del Canto, escritora que vivió varios años en Filipinas[6] acompañando a su esposo cuando éste desempeñaba el cargo de Gobernador Político-Militar en Manila y en Davao, que se hace cargo del artículo <La mujer filipina>. Lo mismo le ocurre a Natividad Rojas quien al haber residido varios años en Portugal fue autora de: <La mujer portuguesa>. Olimpia Alborad nacida en Cuba escribe: <La mujer de la Habana>, y la escritora mejicana Refugio Barragán Toscano: <Una boda en Tuxpan (Costumbres mejicanas)>. Gregoria Urbina de Miranda nacida en California[7] aunque hija de español y mejicana retrata en su artículo a la mujer norte-americana. Tras haber estudiado con cierto detalle la génesis y algunas particularidades de la obra, intentaremos ahora analizar los tipos y verificar si es cierto que cuando la mujer se describe a sí misma presenta su imagen de forma distinta que cuando es descrita por el hombre, o por el contrario el influjo de los prototipos creados por éste es tan fuerte que no puede sustraerse a él. Como primer paso e intentando no desvirtuarlos, hemos dividido los diferentes tipos de mujer, en siete grupos[8] básicos en los que priman las cuestiones que más nos interesan; para después compararlos con los incluidos en otras publicaciones. El proyecto inicial[9] era publicar dos tomos, aunque finalmente sólo uno de ellos viera la luz al no tener la obra el éxito esperado.[10] Primero procederemos a clasificar los artículos incluidos en el primer tomo publicado; después los que hubieran debido formar parte del segundo, que quedaron inéditos pero se tiene constancia de su existencia.
TIPOS QUE REFLEJAN ACTIVIDADES PROFESIONALES: La abadesa; La actriz española; La cigarrera; La costurera de aldea; La dida (la nodriza); La lavandera; La lechera; La modista; La novicia; La poetisa del pueblo; La poetisa romántica; La pupilera; La trapera; Las floristas.
TIPOS: PATOLÓGICOS O PSICOLÓGICOS: La sonámbula; La jugadora.
TIPOS EN LOS QUE SE MEZCLA LO PROFESIONAL CON LO REGIONAL: La artesana salmantina; La lechera; La criada (tipos madrileños); La labradora valenciana; La maestra catalana; La niñera. Tipo callejero (Costumbres madrileñas); La portera (tipo madrileño); La sardinera (tipos de Santander); Tipos al natural: La sevillana rica, la pitillera sevillana, la obrera catalana, las militaras; La batelera de Pasages.
TIPOS QUE REPRESENTAN ACTITUDES O ROLES SOCIALES: La aristócrata devota; La gran dama del mundo; La hija del pueblo; La mujer ilustrada; Las madres jóvenes; La señora rica; La solterona; La casamentera; La dama diplomática; La marisabidilla; La viuda; La santurrona; La espiritista; La gitana.
TIPOS REGIONALES: La aragonesa; La sevillana; La cordobesa; La gallega; La charra salmantina; La logroñesa; La madrileña; La mujer de Jaén; La mujer de su casa en Andalucía; La mujer extremeña; La mujer vascongada; La murciana; La pontevedresa; Las heroínas catalanas; La chula madrileña; La payesa catalana,
Tipos NO Nacionales (Coloniales y Extranjeros): La mujer de Gibraltar; La mujer de la Habana; La mujer filipina. Bada, historia de una esclava. Ida, la princesa manova (costumbres filipinas); La mujer portuguesa; La fidalga (gran dama portuguesa); La mujer norte-americna (California de 1808 a 1881); Una boda en Tuxpan (Costumbres mejicanas).
Tipos que quedaron inéditos:
TIPOS QUE REFLEJAN ACTIVIDADES PROFESIONALES: El ama del cura; La monja; El ama de gobierno; La pescadora; La bailarina; La sirvienta.
TIPOS: PATOLÓGICOS O PSICOLÓGICOS: La loca.
TIPOS EN LOS QUE SE MEZCLA LO PROFESIONAL CON LO REGIONAL: La varina, pescadora portuguesa; La pescadora valenciana; La cigarrera de Sevilla.
TIPOS QUE REPRESENTAN ACTITUDES O ROLES SOCIALES: La curiosa; la mujer modesta; La aristócrata del pueblo; La muger del albañil; La mendiga; La envidiosa; La beata; La mujer de nuestros días; La coqueta; La mujer de carrera; La enamorada andaluza.
TIPOS REGIONALES: La mujer gaditana; La malagueña; La aldeana de Pontevedra; La mujer de la rivera; La riojana de aldea; La asturiana; La andaluza.
TIPOS NO NACIONALES (COLONIALES Y EXTRANJEROS): La cubana. [1] AFSM: Documentos: (D0192) [2] AFSM: Documentos: (D0194). En esta carta de fecha 27 de noviembre de 1880 Pons dice: “Me parece bien su idea respecto á los tipos portugueses, quedando Vd. en libertad de obrar como mejor le plazca en ese asunto.” [3] AFSM. Documentos (D0222): En la relación figuran las siguientes escritoras: Rosario Acuña y Villanueva de la Iglesia, Dolores Aguado, Olimpia Alborad, Concepción Arenal, Robustiana Armiño, Teresa Arromir, Julia de Asensi, F. Virginia Aubert y de Noya (Seud. Felicia), Refugio Barragán de Toscano, Patrocinio Biedma*, Eladia B. y Patier, Joaquina Bayans Muñoz, Carmen Blanco, Rafaela Bravo Macías, Emilia Calé de Torres Quintero*, Mª José Canuto, Luisa de Carlos, Aurelia Castillo de González, Rosalía de Castro y Murguía*, Pilar Contreras y Alba de Rodríguez*, Carolina Coronado, Isabel Cheix Martínez, Rita Chiappe Cavet, Filomena Dato Murnay, Antonia Díaz Fernández de Lamarque, Amalia Domingo Soler, Luisa Durán de León, Josefa Estevez de G. del Canto*, Eugenia H. Estopa*, Amelia Fanny, Joaquina García Balmaseda, Ana García del Espinar, Amparo García, Mª Gertrudis Garecabe (Seud. Ventura Hidalgo)*, Elena Giménez, Concepción Gimeno de Flaquer, Dolores Gómez de Cádiz, Ángela Grassi*, Nicasia Guernada Rodríguez, Mercedes Gutiérrez del Valle*, Ana Mª Tiberio Lolá, Mª de los Dolores Landeras, Clemencia Larra*, Enriqueta Lozano de Vilches, Felisa Lugaro, Purificación Llobet (Seud. Camila Calderón), Rosa Martínez de Lacosta, Josefa Massanés Dalmau, María Mendoza de Vives, Fausta Meneses, Dolores Moncerdá de Maciá, Julia Moya (Seud. Graciella), Matilde Mupriano, Joaquina de Oliván*, Ermelinda de Ormaeche, Emilia Pardo Bazán, , Pilar Pascual de Sanjuan, Pilar Payans de Campos, Victoria Peña y Amer, María de la Peña, Josefina Pérez*, Anna Plácido, Mª del Carmen Prat Josefa Pujol de Collado, Gertrudis Pusich, Fca. Carlota del Riego Pica, Blanca de los Ríos, Dolores Rodríguez de Francisco, Natividad Rojas y Ortiz de Zárate*, Ángela Ruiz de Baro y Batán (Anagr. R. De B. y B., Ángela), Victoria Saenz de Tejada, Josefa San Román Adela Sánchez de Cantos, Cándida Sanz y Cresini, Francisca Sarasate, Micaela de Silva, Mª Pilar de Sinues, Ana Mª Solo de Zaldivar, Carolina de Soto y Corro*, Sofía Tartilán, Guiomar Torreras, Josefa Ugarte de Barrientos*, Gregoria Urbina y Miranda*, Mª Amelia Vázquez de Carbalho, Práxedes Villar de la Torre y Prudencia Zapatero de Angulo*. Subrayadas las que enviaron artículo y se publicó. En cursiva las que enviaron artículo que quedó inédito. Con asterisco figuran las que enviaron Biografía y se conserva en el archivo (AFSM: Documentos: D0223 a D0238). [4] AFSM: Documentos: (D0222) [5] Inserta anuncios en la prensa mexicana y portuguesa pidiendo que las escritoras de esos países le remitan artículos para participar en la obra. AFSM Sueltos: (Sue0404). También existen recortes de prensa en los que se comprueba la publicidad que se le dio a la obra en Portugal (Sue0405). Pueden consultarse en la Fig. 7. [6] AFSM: Documentos: (D0236) [7] AFSM: Documentos: (D0235) [8] Sabemos que existen otros criterios de clasificación pero hemos optado por este que es el que más se ajusta a los parámetros de este estudio. [9] AFSM: Documentos: (D0190), en esta primera carta de Pons, fechada el 8 de octubre de 1880, puede leerse a este respecto: “La obra podría ser de dos tomos de 600 a 800 páginas cada uno y del tamaño anteriormente expresado” [10] AFSM: Documentos: (D0219). El editor escribe esto a Faustina el 7 de junio de 1882: “Ruegole de nuevo encarecidamente no admita mas originales, pues tengo el grandisimo sentimiento de anunciarle que la obra ha hecho en toda España el fiasco mas grande que nunca pude imaginar. Baste decirle que no llegan á 50 las suscripciones que se han tenido; en Madrid mismo no se han hecho mas que 7 suscripciones, es cuanto puedo decirle, de suerte que la mayor parte de los originales que tango en cartera quedarán inéditos, habiendo resuelto en vista del fracaso acortar la obra cuanto me sea posible, á menos que reciba mejores noticias de mis corresponsales de las Américas.” 1月26日 Una mirada sobre sí mismas (1)"Muy Sra. mia y de mi mayor consideración, hace algún tiempo que vengo acariciando el pensamiento de una publicación importante que no dudo tendría buen fin si fuese tal como tengo imaginada en su conjunto. Esta podría titularse: <Las Españolas pintadas por sí mismas>".
Así comienza la carta[1] que el editor de Barcelona Juan Pons envió a la escritora Faustina Sáez de Melgar el día 8 de octubre de 1880. Expresándole una idea que se convirtió en el libro: Las mujeres españolas, americanas y lusitanas. Pintadas por sí mismas. Obra colectiva en la que participaron cuarenta y ocho escritoras bajo la dirección literaria de Faustina Sáez de Melgar. Este tipo de producción literaria no era una novedad sino que tenía unos antecedentes claros. Se encuadra dentro del costumbrismo, género que se sitúa a caballo entre la estética romántica[2] dominante con connotaciones nacionalistas y/o regionalistas y el realismo. Sus antecedentes europeos son obras de factura similar publicadas en Francia[3] e Inglaterra[4]; mientras que en nuestro país el primer libro que se ajusta a estas características lo publica Boix en 1843 bajo el título Los españoles pintados por sí mismos. No obstante, varios autores[5] no dejan de señalar la tradicional tendencia de la literatura española a presentar cuadros de costumbres y el influjo que ésta tuvo en autores europeos; pudiendo, por tanto, hablarse de un intercambio de influencias. A partir de este primer libro surgirá toda una serie que presentará, básicamente, las mismas características. Los autores de estos libros y, en general, de la mayoría de los libros de cualquier género, eran, salvo escasas excepciones, hombres. Su subjetividad tamizaba sus descripciones, este hecho ha afectado negativamente al mundo femenino y a la imagen de la mujer. Normalmente, sus textos, destacaban los aspectos que bajo su punto de vista eran importantes, en la mayoría de las ocasiones sus descripciones connotan aspectos negativos, o van destinadas a crear un estereotipo; el prototipo o prototipos de mujer que a ellos les interesaba y que son los que han pasado al subconsciente colectivo de la sociedad. En el caso que nos ocupa, la iniciativa del libro parte de un hombre: el editor catalán Juan Pons. En él lo que supone un avance con respecto a los anteriores, es que Pons permite que sea la propia mujer la que se describa a sí misma. Aunque la idea no era del todo original ya que existieron dos experiencias previas: El Álbum del Bello Sexo o las españolas pintadas por sí mismas[6] (1843) que inicialmente contemplaba la publicación de dos volúmenes con cuarenta tipos de mujer cada uno, de los que finalmente sólo verían la luz dos o cuatro de ellos[7], y solo uno era obra de una mujer[8]. El segundo intento, fue acometido en solitario por: Adela Ginés y Ortiz, quien publicó en el periódico La Iberia, durante los meses de febrero y marzo de 1874 veintisiete artículos[9] bajo el título: Apuntes para un Álbum del bello sexo. Tipos y caracteres de la mujer. Juan Pons fue uno más de los editores catalanes que conscientes del potencial que suponía el público femenino, dedicaron parte de su producción a satisfacer sus gustos y necesidades. Como él mismo indica en otra carta[10] posterior está finalizando la publicación de su obra “Historia Universal de la Muger” y se le hace necesario planificar otra que la sustituya. Para ello se planteó dos publicaciones paralelas y simultáneas: Los hombres españoles, americanos y lusitanos, pintados por sí mismos, cuya dirección literaria corría a cargo de Nicolás Díaz de Benjumea; y su homónima femenina que es la que estamos analizando. Contactará con la escritora Faustina Sáez de Melgar para proponerle su proyecto y pedirle que se encargue de la dirección literaria. Conoce su experiencia[11] en este campo, ya que fue el editor de una de sus obras: “Rosa, la cigarrera de Madrid”[12], y seguramente valora también, en ella, otra cuestión: su capacidad para relacionarse con otras escritoras tanto españolas como extranjeras. Se trata en ambos casos de obras colectivas en las que participan escritoras/es con fuertes diferencias tanto en popularidad como en calidad. Incluye Pons, en la carta propuesta, sus pretensiones sobre la nueva publicación:
“…este título por sí solo me parece revela ya una gran parte de mi plan. Pero salvo mejor parecer, y siempre dispuesto a introducir en el las mejoras de que mi plan sea susceptible, debo indicar que esta obra debiera tratar de los distintos caracteres y tipos de las mugeres españolas, desde la princesa por egemplo á la infeliz obrera, desde la desgraciada prostituta hasta la beata, ama de cura y mogigata. En fin la muger pintada en todas sus fases de la esfera social. Ademas podría describirse los distintos tipos que ofrece la diferencia de clima o tierra, pintándose por egemplo la castellana y la andaluza, la catalana y la gallega, etc. Por supuesto que esta obra tendrá que ser sumamente moral y hasta de doctrina en lo posible, si bien no dejaría de darle cierta amenidad la diverjencia fisica de las particularidades que distinga á cada uno de los tipos contenidos en tal obra.”
Para la su presentación y venta Pons preparó unos prospectos[13] destinados a anunciarla y conseguir suscripciones. El correspondiente a la obra destinada a la mujer hacía especial hincapié en el hecho de que fueran mujeres escritoras las que se describieran a sí mismas, indicando también que hasta ahora: “juzgada la mujer por el hombre es lógico que siempre aparezca defectuosa”. Transcribimos algunas líneas del comienzo.
“Las mujeres Españolas, Americanas y Lusitanas. Pintadas por sí mismas. Estudio completo de la mujer en todas las esferas sociales; sus costumbres, su educación, su carácter. Influencia que en ella ejercen las condiciones locales y el espíritu general del país a que pertenece. Obra dedicada á la mujer por la mujer. Redactada por las mas notables escritoras hispano-americano-lusitanas”. Bajo la dirección de la señora Doña Faustina Saez de Melgar é Ilustrada con multitud de magníficas láminas dibujadas por D. Eusebio Planas”
Faustina recibe la oferta de Pons en París, desde donde continuaba su tarea literaria y periodística. Contesta con prontitud, lo que nos da idea de que el tema le interesa. A pesar de sus múltiples ocupaciones hará un hueco para ocuparse de él. Los principales problemas que surgen son de índole económico[14], los honorarios que ella pretende están por encima de lo que el editor está dispuesto a pagar. En principio, éste no quiere indicar ni fijar cantidad alguna e invita a la escritora a que proponga ella la cantidad que considere justa; finalmente cuando está lo hace, le indica que está por encima de sus posibilidades y sólo entonces le informa de lo que está dispuesto a pagar:
“[…] debo decirle que estoy conforme con sus proposiciones, escepcion hecha de los honorarios que Vd. cree debieran señalarse para la obra <Las Españolas pintadas por sí mismas>. […]En atencion á todos estos estremos había calculado en el presupuesto de la publicacion espresada, que el masimo que por honorarios me era posible consignar es de cien reales por cada pliego de ocho páginas, que es la cantidad que pago por la <Historia Universal de la Mujer>”[15] [1] AFSM: Documentos (D091) [2] Alborg, J. L. La Historia de la Literatura Española. El Romanticismo. Vol. IV. Ed. Gredos. Madrid. 1988. Pág. 709. Capítulo VII. Costumbrismo romántico. [3] Alborg, J.L. Op. Cit. Pág.. 739. “En mayo de 1839 apareció en París la primera entrega de Les Français, moeurs contemporaines. Pero a partir de la cuarta entrega se hizo cargo de la obra el famoso editor Curmer, que le dio mayor amplitud y cambio su título por el de Les Français peints par eux-mêmes.” [4] Alborg, J.L. Op. Cit. Pág. 738. “El primer antecedente inglés, Heads of the People, se publicó en dos volúmenes en 1840-1841”. [5] Alborg. J.L. Op. Cit. Pág. 709 y Ucelay Da Cal, M. Los españoles pintados por sí mismos (1843-4). Estudio de un género costumbrista. Colegio de Médicos. México. 1951. [6] Ucelay Da Cal, M. Op. Cit. pág. 182. Adelantándonos en esta ocasión incluso a los franceses según: Nota 2: “Esta obra se anticipa catorce años, a su homónima francesa Les Femmes peintes par elles-mêmes, deriva de Les Français peints par eux-mêmes, que, como vimos es de 1858” [7] Sobre esta cuestión hay discrepancias aunque el estudio de Jiménez Morrel, I., La prensa femenina en España (desde sus orígenes a 1868). Ed. De la Torre. Madrid. 1992, citado por Mª Isabel Jiménez Morales en su obra: Apuntes para un álbum del bello sexo. Tipos y caracteres de la mujer por la señorita Dª Adela Ginés y Ortiz. Ed. Aytº. de San Agustín de Guadalix. Madrid. 1995. Indica que fueron cuatro los tipos presentados en sus correspondientes entregas: firmados por Gertrudis Gómez de Avellaneda, Antonio Flores, Vicente Díaz Canseco e Inocencio Riesgo Le Grand. [8] Ucelay Da Cal, M. Op. Cit. Pág. 182: “La primera debida a Gertrudis Gómez de Avellaneda llevaba por título <La dama de gran tono>; y la segunda de Antonio Flores, <La colegiala>.” [9] El periódico La Iberia en marzo de 1874 publica un índice de la obra en el que constan los 27 tipos: La mujer de recursos; La niña de moda; La simpática; La timorata; La burlona; La piadosa; La buena… nada más; La mujer fuerte, La embustera; La vanidosa; La fea, La mujer de su casa, La desarreglada; La amiga, La sosita; La soltera; La casada; La viuda; La coqueta, La mujer de negocios; La extraviada; La juiciosa; La madre, La rica, La orgullosa; La varonil, La instruida. [10] AFSM: Documentos (D0191): “No tengo en la actualidad en prensa mas que una obra, la <Historia Universal de la Muger> cuya publicación estoy terminando de ahí la urgencia de que me empiece a dedicar su pensamiento y demás, sobre todo para poder ocuparme desde luego de la ilustración de la obra” [11] AFSM: Documentos (D0190): “Para realizar este pensamiento he creído que de nadie mejor que de Vd. podría valerme, ya que no se me ocultan las dotes que la adornan y se su conciencia para un trabajo de tal monta. Así pues estimaría de Vd. que se sirviera manifestarme si está Vd. en disposición de tomar la dirección general y la colaboración que Vd. buenamente pueda, de la indicada obra, teniendo en cuenta que Vd. habría de valerse de otras escritoras, las mas renombradas de España, y entenderse con ellas directamente, lo mismo para la cuestión de honorarios que por lo tocante á la tarea literaria.” [12] Obra de tipo constumbrista; igualmente editada por Juan Pons, publicada por entregas e ilustrada por Eusebio Planas. c 1870. [13] AFSM: Sueltos: (SUE0519). El que anuncia la publicación de Faustina se conserva en su archivo particular [14] AFSM: Documentos; (D0197) y (D0242). En relación con este tema, no sólo Faustina no está de acuerdo con los emolumentos fijados por Pons. En carta 24 de diciembre de 1880 Pons indica a Faustina lo siguiente: “Hoy mismo he recibido carta de las Sras. escritoras D. Joaquina Balmaseda y la Sra. Grassí de Madrid que Vd. me cita en una de sus atentas cuya carta le incluyo para que se entere. Como verá desean una retribución de 300 reales en vez de 200 á lo cual les he contestado con esta misma fecha no serme posible por no permitirlo el crecido prepuesto que ya tiene la obra de que se trata.” [15] AFSM: Documentos: (D0191); (D0192) y (D0193) |
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