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日志


6月22日

POESÍA DE JOHANN WOLFGANG GOETHE

EL REY DE LOS ALISOS (ERLKÖNIG)[1]

 

¿Quien cabalga a estas horas por la noche y el viento?

El padre con el hijo;

tiene al niño en brazos,

le estrecha bien seguro, le calienta.

 

--Di, ¿Por qué esconces, hijo, con tal miedo la cara?

--Padre, ¿no ves al rey de los alisos,

el rey de los alisos con corona y con manto?

--Hijo mío, ¡si es un jirón de niebla!

 

--Niño querido, ven, irás conmigo.

Yo jugaré contigo a hermosos juegos;

muchas flores alegres aguardan en la orilla

mi madre tiene muchos mantos de oro.

 

--Padre mío, ¿no escuchas, dime, lo que en voz baja

el rey de los alisos me promete?

--Estate quieto, cálmate, hijo mío;

el viento pasa y zumba entre las hojas.

 

--Niño querido, ¿quieres ir conmigo?

Mis hijas estarán esperándote, hermosas:

mis hijas, las que guían las danzas de la noche

y te mecen, e bailan y te arrullan.

 

--Padre mío ¿no ves allí, padre, a las hijas

del rey de los alisos, en un rincón sombrío?

--Hijo mío, lo veo claramente:

los viejos mimbrerales se han encanecido.

 

--Te quiero, es mi ilusión tu bello rostro:

si no eres dócil, voy a usar la fuerza.

--¡Padre mío, me está agarrando ahora

el rey de los alisos: me ha hecho daño!

 

El padre se estremece y cabalga veloz;

sosteniendo en sus brazos al niño que solloza,

con fatiga y esfuerzo llega a casa:

en sus brazos, estaba muerto el niño.

 

Johann Wolfgag Goethe

Traducción José María Valverde



[1] En realidad debería ser el rey de los Elfos, pero Goethe sigue una lectura errónea de Herder

4月28日

Romancillo del mar y la niña



 En medio de la arena descalza y sin prisa
 
 Por el caminito
 
 La lleva la brisa…
 
 
 
Refrescan sus ojos el viento de levante
 
Olas de verdinaranja
 
Espuma en el aire…
 
 
Besando sus labios se acerca salina
 
La onda que la recuerda
 
En la playa tranquila.
 
 
 
Estampa de un verano con luz de adolescencia

Aun lleva en el cabello
 
El perfume de su presencia…

 
Y cuando en la mañana se quiere acordar
 
Aún trae el horizonte entero
 
La memoria de su mar.

 

Las aguas arrastran caracolas.

que inundan sus oídos que inundan sus oídos

de voces y cantos perdidos.

 

Y un horizonte lejano y desierto.

repleto de ausencias y atardeceres plenos

le enseña el fin de su adolescencia.

 

Esta romanza es un poema original de Alena Collar y continuada, a vuela pluma, por Virginia Seguí en sus dos últimas estrofas.

 

A la orilla del río (Coplilla muy Be Bop)

 

A la orilla del rió me miraste,

mientras las aguas pasaban

sonriendo y cantando coplillas

de requiebros y de amores

que nunca se cumplieron. 

 

Y tus ojos decían, sin mirarme

que querías tenerme junto a tí.

Y las aguas del río repetían

que una niña morena sonreía,

y sus ojos hablaban sin decir

 

La retama y la jara lo sabían,

y, guardaban silencio para oír

sí las aguas bajaban ya

cantando, el amor

que sentías tu por mí.

 

El transcurso del tiempo

me devuelve a una tarde

de agosto, ya sin tí. La retama

y la jara lo sabían,  y el río

lo cantaba junto a mí.

Y llevarán esos pasos
a la orillita del mar:
la brisa traerá canciones
de amor y besos de sal.

El río guarda callado
las promesas por cumplir,
bajo aguas siempre tranquilas
y veredas por descubrir.

Como si no pasara el tiempo
y la vida volviera a reunir
a los corazones antiguos
en su reflejo de abril.

Tiene el río los ecos
de las palabras que escuchó,
y se abre su memoria
como una vieja canción...

Llévate río el secreto
muy lejos del corazón,
hasta que regresen los pasos
de quienes el río unió...

Y llevarán esos pasos
a la orillita del mar:
la brisa traerá canciones
de amor y besos de sal.

Bajo los arcos de puentes
se han paseado sus aguas
saludando a los galanes
y contemplando a las damas.

Al reflejarse en los campos
se pintó de verde el río
negro y plata por la noche
de amarillo por el trigo.

Y al pasar junto a la ermita
testigo de aquella unión
no puede evitar que un suspiro
le brote del corazón.

Y le llevarán sus pasos
a la orillita del mar:
la brisa le traerá canciones
de amor y besos de sal.

Abajo te llevaste con el río
toda mi esperanza de amor,
los besos robados, los abrazos,
toda mi fe ciega y mi candor.
Se fueron para no volver más,
sellados quedaron con tu adiós.
Me dejaste como mujer de piedra
te llevaste todito el corazón.



Esta coplilla muy be bop, fue iniciada por mí (Virginia) con las primeras estrofas y continuada a vuela pluma por miembros del Forum Letras Libres: Alena, Manolo, Emma Rosa y Sergio. El color indica la parte que cada uno de nosotros ha compuesto. Colaboración que les agradezco a todos ellos.

3月11日

Como las rocas (quisiera ser)

 

Las rocas sufren estoicamente

los elementos sobre su ser,

el viento, el agua, dejan su huella,

moldean su aspecto y su devenir.

Sienten los surcos, sienten las grietas,

graban las marcas de la erosión;

su fortaleza se queda dentro

siendo su esencia permanecer.

Tienen las rocas grietas internas,

tienen las rocas huecos profundos,

surcos , que cubren con musgo y liquen

en un intento de pervivir.

Resisten quietas, a la intemperie.

Inquebrantable el tiempo pasa,

marcando etapas de su existir.

Su superficie, rugosa y áspera,

tiene señales de senectud.

Y poco a poco las rocas cambian,

su fortaleza se debilita,

mengua su forma, pierden

su esencia; pronto serán

frágil arena, que el viento

mueva con impiedad

y, deshaciéndose, desaparecen;

formando parte de aquel paisaje

teniendo esencia de eternidad

3月2日

El camino

He vuelto a recorrer aquel camino

que iluminado por la luna y las estrellas,

llevaba a tu presencia inigualable

y he visto con dolor, como tu ausencia,

ha vuelto su sendero impracticable;

sinuoso, cerrado, oscuro y ciego

el camino no se deja transitar

ya como antes; su final quedo cerrado

y en él, tu esencia circula errante.

 

Yo vago por veredas paralelas,

buscando hendiduras semiabiertas

que permitan la entrada  nuevamente.

Cerrado esta el sendero y el destino

no permite aberturas en el tiempo;

solo el futuro desbrozará el camino

abriendo las puertas suavemente,

dejando así que la luna y las estrellas

despejen el camino eternamente.

 
2月24日

La hiedra

 

Trepas por la pared

y das al patio grandeza,

tu verdor y tu frescura

le dan su naturaleza.

Eres memoria del tiempo

que vivimos junto a ti

y guardas en tu interior,

entre tus ramas difusas

la parte de nuestras vidas

que tu pudiste atrapar,

más de la que recordamos,

menos de la que vivimos

pero que siempre será

parte de mi realidad.

Mis ancestros te plantaron

tu naciste con la casa

y asiéndote a la pared

te mantienes enraizada,

compartiendo con nosotros

lo que la vida depara

buenos y malos momentos

que tu visión nos recuerda.

Junto a tu retorcido tronco

hay imágenes estáticas

fuistes eterno testigo

de mi mundo juvenil

y me devuelves a él

con tu presencia sin fin.

Si te marchas, sin querer

y perdemos tu visión,

te buscaré en mi interior,

donde te podré encontrar

creciendo en mi corazón.

 

 

 

Dedicada a mi hermana que ha actuado de Euterpe

2月9日

El día de Jesús en Villamanrique

 

 

Es la fiesta grande, van los aldeanos

con sus trajes nuevos a la procesión,

puros en las bocas, velas en las manos

y música y lágrimas en el corazón.

 

Mientras las campanas resuenan al vuelo,

la música pasa llevando el compás,

cohetes que estallan alumbrean el cielo,

el cura, el alcalde, caminan detrás.

 

Llegaron al templo, salió la carroza,

vibran clarinetes, resuena el metal,

las gentes se inclinan, la gente solloza,

la música ataca la Marcha Real.

 

Y mientras, pasando, surge el Nazareno,

silencio de angustia por toda la aldea,

pedirán un año para el trigo, bueno,

y las mozas novio, sea como sea

 

Los viejos, ya saben que precisamente

en este momento cumplen otro año

y así cachazudos inclinan la frente,

como si la vista les hiciera daño.

 

Y son los recuerdos de toda una vida,

que juntos oprimen la seca garganta,

la madre difunta, la novia perdida,

avanzan las velas, un clérigo canta.

 

En la noche tibia, cien luces brillando

otro año que pasa y otra procesión,

por las calles blancas nuestras van pasando

los viejos fantasmas de la tradición.

 

¿Qué fuera la vida sin esta alborada

de amor, de esperanza para la vejez?

sin el Nazareno no sería nada,

por eso lo esperan cada año una vez.

 

Un joven sonríe, codicia a una moza

¿qué fuera la vida sin este anhelar?

también el deseo camina en carroza,

la espera de un beso, no es mucho esperar.

 

Y otra vez repican las campanas locas

porque se termina, la carroza entró

¡otro año! Se escucha de todas las bocas…

luces que se apagan, vida que pasó.

 

Almas que se amaron y están separadas,

y las que partieron, aunque no las vea,

yo sé que en el día de Jesús, juntadas

por el mismo anhelo, vendrán a la aldea.

 

                          14 de noviembre de 1953

                             José Seguí Melgar

 

1月30日

El río

Tus riberas son recuerdos,

tus aguas son sentimientos

los murmullos que produces

son las voces de mi infancia

 

Los tiempos allí vividos,

se quedaron retenidos

entre tus jaras y brezos

junto a los álamos negros

 

Los chopos de tus riberas,

de troncos grises y viejos

agitados por el viento

rompen voces de silencio

 

Mi memoria se detiene,

y siente volver el tiempo

en que todos fuimos alma

y en tus brumas quedaremos 

 

1月27日

Ausencia

 
 

Por caminos, por senderos,

en altozanos y riscos,

por montañas y cañones,

o en cordilleras y cimas

 

                    el silencio…

 

Por los valles y hondonadas,

en cañadas y vaguadas,

por depresiones y simas

o en cráteres y  precipicios,

 

                       el silencio…

 

En los ríos y arroyuelos,

en las calas y ensenadas

o en las playas reposadas

y en las fosas abisales

 

                       el silencio...

 

En la vida, al discurrir,

en el camino seguido

y en los días sucesivos

o en lo cotidiano mismo

 

                        tu ausencia…

 

           

 

1月24日

A mi madre, a mi mujer y a mi hija

 
Cuando niño, sus cariños
siempre pródigos estaban,
los besos que de sus labios
en mi frente se posaban,
sus manos que me tocaban
las mejillas de la cara,
sus cuidados, sus desvelos,
sus canciones amorosas
en mi alma despertaban
un amor tan sin igual,
que mi espiritu de niño
me decía que aquel, era
un amor maternal.
 
¡Cuantas noches sin dormir!
¡Cuantas penas! y que miedo
despertaba en su sentir
cualquier pequeño dolor.
¡Cuantos dias a mi lado
pasaba cuando enfermito
la fiebre me devoraba,
en el lecho pequeñito
que ella misma me arreglaba.
 
Luego, después, otra mujer
llegó a mí; ¡Dios la bendiga!
ella fue, mi compañera, mi amiga,
fue mi ilusión, mi sentir,
mi querer más ardoroso,
mi pasión y mi deseo.
Llenó mi vida de dicha
mi corazón de candor,
hizo el mundo más hermoso
y más amable la vida,
tierna, cariñosa y buena,
que conmigo compartía
igualmente la alegría
que la pena.
 
Y fruto de nuestro amor
ésta mujer tan querida
dió como capullo en flor,
a mi pequeña, la vida,
hija nuestra, ¡de los dos!
sangre propia repartida
que quiso otorganos Dios
a esta nena tan querida.
 
Ayer, las tres junto a mí,
una viejetica ya,
otra en plena juventud,
otra pequeña y traviesa,
mientras una me acaricia
con su santa senectud
otra me besa la frente
y la otra dulcemente
también la cara me besa.
 
Gracias Gran Dios
que has querido
que se junten a mi lado
las tres mujeres que han sido
mi futuro, mi presente y
mi pasado.
Gracias Gran Dios
que permites
que mi mano que me arde,
acaricie al mismo tiempo
a mi hija, a mi mujer y a mi madre.
 
                          Eduardo Seguí Melgar
                          c1957