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June 04 Caballos en la Prehistoria
Durante el Paleógeno superior la benignidad del clima favoreció la existencia de especies animales, estando documentada la existencia del caballo de bosque de tres dedos que evolucionó dando lugar a los caballos de las estepas con tres dedos del Mioceno, a partir de estos últimos, ya en el Plioceno, se desarrollo el caballo de las estepas conocido como: el equus con el que entraremos en la Era Cuaternaria o Antropozoico última de los tiempos geológicos; en ella la configuración de los continentes no difería mucho de la actual. Es la época de las glaciaciones en la que se suceden períodos de clima muy frío con otros cálidos, el caballo se encuentra en las especies de adaptación a ambas situaciones, o indiferentes al clima, y esta documentada su existencia durante toda la era, junto con otras especies entre las que podemos citar: al león de las cavernas, leopardo, lince, gato montés, hiena de las cavernas, zorro, lobo, lirón entre las fieras y el caballo, toro salvaje y bisonte entre los herbívoros. El Paleolítico europeo presenta varias fases en las que el clima sufre variaciones sucediéndose épocas frías y cálidas; los yacimientos de las distintas facies culturales que van sucediéndose a lo largo del período documentan la existencia del equus y otros animales de tipo arcaico. Después de la última glaciación (Würm) aparecerá <el homo sapiens> más desarrollado que sus antecesores y del que poseemos gran número de restos arqueológicos que nos hablan de su aspecto físico, sus actividades y de su espíritu reflejado en las representaciones artísticas que realizaba. A través de ellas hemos podido conocer y/o intuir, en parte, sus sentimientos, necesidades y aspiraciones; este arte, aunque también incluye la representación de la figura humana, se ha definido como animalístico y en él aparecen las primeras representaciones de caballos. Los yacimientos más célebres se circunscriben a un área de Europa occidental fundamentalmente, en La Dordoña, País Vasco-cantábrico y las fuentes del Garona; zona que presenta, además, bastante uniformidad con representaciones figurativas próximas a la realidad en contraposición a la zona mediterránea de carácter más esquemático. Los ejemplos seleccionados son grabados sobre piedra caliza trabajada con instrumentos de sílex, pedernal o hueso como; si la base sobre la que se trabajaba era arcilla las manos eran instrumento más habitual o bien instrumentos de punta muy fina. El proceso de grabado presenta una evolución desde la mayor simplicidad, con líneas continúas, anchas y profundas que delinean la imagen con matizaciones con la técnica del repiqueteado. Aparecen también grabados con incisiones, aisladas o completando la figura. Muy interesantes son los bajorrelieves que aprovechan las oquedades de la roca, o los realizados tallando directamente sobre roca blanda. En general los grabados están ubicados en el interior de las cuevas y los bajorrelieves en sus entradas, existiendo diversas teorías que justificarían esta distribución. Las representaciones de caballos aparecen también en el arte mueble, es decir hablaríamos pinturas o grabados efectuados en objetos independientes realizados en hueso, piedra y marfil destinados a cubrir diversas necesidades de la vida diaria: azagayas, arpones, espátulas, lanzaderas; objetos de adorno: colgantes, placas o discos, instrumentos musicales, etc., y también los bastones de mando de fines mágico-religiosos. Los expertos han ido dando diversas explicaciones al llamado arte paleolítico, Lartet y Christy hablaban del arte por el arte, el hombre del paleolítico tenía ratos de ocio y en ellos decoraba su hábitat y sus útiles, interpretación fue abandonada a medida que se fue viendo que sus representaciones se relacionaban más con la fauna que constituía la base de alimentación y que estaban realizadas en lugares de difícil acceso que no podían constituir su hábitat. Entonces Reinach y otros expertos llegaron a la conclusión de que se trataba de una especie de santuarios y las representaciones tenían un significado mágico-religioso o de magia simpática; Breuil opto por la magia de la caza, arte con cierto carácter de brujería mediante el hombre del paleolítico obtendría cierto control sobre los animales que pretendía cazar; lo semejante conduce a los semejante; la fertilidad también se considera otro aspecto de la representación ya que con ella se pretendía la proliferación de animales útiles para el grupo. Leroi-Gourhan interpreta que la simbología sexual incluye el propio ámbito donde se desarrollan las representaciones, los paleolíticos intentarían representar las dos categorías básicas, lo masculino y lo femenino, como principios de vida y muerte; siendo la propia gruta el principal símbolo femenino. En todo este contexto se enmarcan las representaciones de caballos que hemos seleccionado. Estos ejemplos demuestran la existencia de variedad de caballos pudiendo distinguirse entre las represtaciones varia razas, algo probado también en los yacimientos arqueológicos. Los protocaballos o caballos arcaicos ya habían desaparecido en el Paleolítico, lo que veremos, por tanto, son ejemplares de equinos actuales. Durante algún tiempo se creyó que existía una única raza de caballo prehistórico, pequeño como un Ponney; pero Boule, especialista en el tema, tiene la convicción de que las razas existentes entonces aún persisten en la actualidad y se encuentran en las mimas zonas geográficas; vemos como en el norte de Francia aún predomina el tipo percheron y en el sur un caballo mas pequeño. La errónea interpretación de algunas representación hicieron creer, a los expertos, que los hombres de finales del magdaleniense habían llegado a domesticar al caballo, ya que parecía distinguirse en ellas una especie de arreos, después se ha demostrado que se trata de representaciones de cabañas ejecutadas encima de la imagen del caballo y que no se trata de ningún tipo de arreos. Como hemos visto el caballo consigue sobrevivir en diferentes climas y hábitat, y fue un animal raro y salvaje que sirvió, básicamente para la alimentación, hasta que fue domesticado y usado como cabalgadura. Probablemente fueron las razas asiáticas, más apropiadas para cabalgar que las occidentales, las que lo emplearon, convirtiéndose así en una especie de hombres-centauros. En occidente debieron permanecer salvajes, prácticamente hasta la Edad Media, se sabe que en Francia se cazaban todavía durante el siglo XVI. Eran usados como reses para comer, aunque el hombre, a lo largo de los tiempos, siempre se recreó en la representación de su majestuosa figura. Comments (2)
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